Un robo digno de Hollywood

Los ladrones robaron dos coronas a plena luz del día y huyeron en una lancha motora atracada en un lago


redacción / La voz

Muchas veces se dice que la realidad supera a la ficción. Pero para muchas ocasiones no hay mejor introducción para explicar un audaz atraco que envidiaría al guionista hollywoodiense de la saga Ocean’s Eleven, protagonizada por George Clooney y Brad Pitt. Ocurrió a plena luz del día en la catedral de Strängnäs, en el sur del Suecia. En un abrir y cerrar de ojos, los ladrones robaron dos históricas coronas y un orbe pertenecientes a reyes suecos del siglo XVII y emprendieron la huida en una pequeña lancha motora atracada en el adyacente lago de Mälaren.

La policía sueca busca a dos sospechosos, que fueron captados por las cámaras de seguridad saliendo a la carrera de la iglesia con el botín, con la ayuda de la Interpol. Pero por ahora no tiene ninguna pista sobre los osados dueños de lo ajeno.

La catedral gótica, situada a unos cien kilómetros de Estocolmo, estaba abierta al público en el momento del robo, mediodía del martes, según el diario Aftonbladet. Los ladrones cogieron las coronas de una vitrina que contaba con alarma antirrobo. Se supone que rompieron el cristal para acceder a las joyas, lo que activó la alarma. Para cuando la policía llegó, los ladrones ya habían emprendido la fuga.

Sin violencia

El testigo Tom Rowell, que se casará en la catedral la próxima semana, dijo al Aftonbladet que vio a dos hombres salir corriendo del templo y saltar a una pequeña lancha blanca. «Nos comunicamos con la policía y les explicamos que se habían llevado algo de la catedral», dijo. No hubo amenazas por parte de los ladrones y nadie resultó herido.

Las coronas y el orbe forman parte del ornamento funerario de Karl IX, rey de Suecia y Finlandia de 1604 a 1611, y de su segunda esposa, la reina Kristina. Están hechos de oro y esmaltes e incrustados con cuentas de cristal, piedras preciosas y perlas. Pertenecen a las joyas de la corona de la familia real sueca y su valor es incalculable. «No conocemos el valor de los objetos robados, pero se trata de un tesoro nacional», declaró Stefan Dangardt, portavoz de la policía sueca antes de publicar fotografías de la piezas para dificultar su venta en el mercado negro. Es simplemente imposible vender este tipo de objetos. Solo podemos especular sobre sus intenciones y su conocimiento sobre estas coronas», dijo Maria Ellior, responsable del crímenes culturales de la policía sueca.

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