Tham Luang devuelve a los primeros chicos

Una operación relámpago de veteranos submarinistas permitió rescatar a cuatro de los trece atrapados en el interior de una cueva en la frontera con Laos. La falta de oxígeno obligó a posponer la salida del resto

Rescatan a los primeros niños en Tailandia La operación para sacar al grupo de la cueva va más rápida de lo previsto

REDACCIóN / LA VOZ

Eran las 17.40 horas en Tham Luang, mil kilómetros al norte de Bangkok, la capital de Tailandia, cuando el júbilo se apoderó del campamento organizado a la entrada de la cueva en la que doce niños del equipo de fútbol de los Jabalíes Salvajes y su entrenador permanecen atrapados desde el 23 de junio. Asomaba entre un mar de lonas verdes el primero de los menores rescatado en una operación relámpago ordenada por las autoridades tailandesas ante el temor de que las fuertes lluvias previstas para hoy y mañana impidieran acometer la salida de los atrapados.

Tras el primer niño salió un segundo, diez minutos después. Hubo que esperar dos horas más para que la siguiente pareja de adolescentes saliera del interior de la caverna. «Ha ido bien, mucho más rápido de lo que esperábamos», informaba un portavoz tailandés poco antes de confirmar que el operativo se suspendía al menos hasta la mañana de hoy. El motivo oficial: que se acabaron las reservas de oxígeno en las bombonas diseminadas a lo largo del recorrido para extraer a los jóvenes encerrados en la galería.

La angustia se apoderó de los padres y familiares de los adolescentes, que esperaban abrazar a sus hijos tras más de dos semanas de separación forzosa. Nada trascendió sobre la identidad de los evacuados. Tres de ellos fueron trasladados en helicóptero a un hospital situado a unos cincuenta kilómetros. El cuarto, a bordo de una ambulancia. «Aparentemente están bien, pero es necesario someterlos a pruebas médicas para descartar complicaciones», justificaron las autoridades tailandesas, que tampoco explicaron el criterio seguido para seleccionar a los cuatro primeros rescatados.

«Los niños están preparados para afrontar todos los desafíos», había declarado Narongsak Osottanakorn, jefe de la célula de crisis, en el momento de lanzar el operativo. «Saldrán uno por uno, eso durará dos o tres días», precisó por su parte Chalongchai Chaiyakorn, uno de los responsables de la célula de crisis.

En la operación participaron hasta «trece especialistas de nivel mundial llegados de países con experiencia» en espeleología. Según los primeros datos, en la primera incursión en la cueva de Tham Luang entraron estadounidenses, australianos, británicos, chinos, un finlandés y un serbio, además de cinco miembros de la Marina tailandesa. En la zona hay al menos ochenta submarinistas experimentados a disposición del operativo.

De momento, un buzo experimentado necesita once horas para un trayecto de ida y vuelta hasta los niños, seis de ida y cinco de vuelta, gracias a la corriente.

«Unidos, vamos a llevar a los niños a casa con sus familias»

Los buzos animan a los familiares con mensajes en las redes

Más de mil periodistas procedentes de todos los rincones del mundo esperan en medio de la selva, en la frontera entre Tailandia, Birmania y Laos, buenas noticias. Llevan más de una semana esperando novedades sobre los doce adolescentes de entre 11 y 16 años del equipo de los Jabalíes Salvajes y su entrenador, de 25, que están atrapados a cuatro kilómetros de ellos, en una de las cuevas turísticas más famosas del país. Pero solo encuentran silencio. Hasta que estalla la tormenta informativa: «Hoy es el día D. Se acerca una nueva tormenta. Si esperamos, tendremos que volver a bombear el agua de la cueva. Vamos allá», anunció Narongsak Osottanakorn, gobernador provincial de Chiang Rai y responsable máximo del operativo de rescate.

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El recorrido hasta la zona en la que están bloqueados es de varios kilómetros y tiene algunos tramos angostos y otros que se tienen que realizar bajo el agua. 

«Condiciones perfectas»

La decisión de acelerar el rescate, que inicialmente se explicó que podría demorarse incluso meses, se debió al empeoramiento de las previsiones meteorológicas para los próximos días, con la temporada de lluvias a punto de entrar en su calendario más duro. La célula de crisis consideró que las condiciones actuales para una evacuación son «perfectas», especialmente en lo relativo al nivel del agua en la cueva.

Los servicios de rescate lograron estabilizar los niveles de oxígeno insertando una tubería de varios kilómetros para hacer llegar este gas a la zona en la que los chicos están arrinconados.

Pero las lluvias que se epera que lleguen en los próximos días podrían reducir una buena parte del saliente fangoso en el que se refugia el grupo.

El sábado por la noche cayó un intenso aguacero durante una media hora que recordó la urgencia de evacuar a los niños.

Fue a causa de las lluvias del monzón por lo que los niños quedaron atrapados tras haber decidido, por una razón que todavía no está clara, visitar la cueva tras su entrenamiento de fútbol con el joven entrenador, de 25 años.

Como alternativa a la evacuación por buceo, los equipos realizaron unas 100 perforaciones verticales en la montaña. Algunas de ellas son poco profundas, pero una tiene unos 400 metros de alcance. Ayer por la mañana no se anunció ninguna perforación de ese tipo.

La operación de rescate proseguirá hoy, añadió Narongsak, ya que los buzos necesitan reponer las existencias de oxígeno utilizadas durante la primera fase del rescate. Durante el operativo todos los jóvenes utilizaron máscaras para respirar y fueron guiados por los buzos a lo largo del túnel, señaló.

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