La Casa Blanca, a la espera de una carta

Varios analistas aseguran que Piongyang no cederá en sus ambiciones nucleares a menos que EE.UU. le dé garantías de que no intentará derrocar el régimen

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, durante la cena con la delegación norcoreana
El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, durante la cena con la delegación norcoreana

Nueva York / corresponsal

¿La cumbre entre Donald Trump y Kim Yong-un tendrá lugar como estaba prevista el 12 de junio? «No lo sé», respondió el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, a la prensa. Pese a todo habló de «un progreso real en las últimas 72 horas para fijar las condiciones». Los esfuerzos diplomáticos para que así sea siguen y este viernes se espera que el vicepresidente de Corea del Norte, Kim Jong Chol, entregue una carta de Kim Yong-un a Donald Trump. «Estoy deseando ver esa carta», dijo el presidente.

El secretario de Estado se ha reunido dos veces con el líder norcoreano en el mes que lleva en el cargo y cuatro con su vicepresidente del Comité Central del partido, Kim Yong-chol, antiguo jefe de espionaje al que se responsabiliza del ciberataque a la compañía Sony.

La última reunión tuvo lugar este jueves en Nueva York y concluyó 90 minutos antes de lo esperado. «Conversaciones sustantivas», declaró el estadounidense. Pompeo y Kim se reunieron en una vivienda alquilada por el Gobierno y que sirve de residencia del subdirector de la misión de EE.UU. en la ONU. El inmueble de lujo fue el mismo lugar donde el miércoles ambos funcionarios, acompañados de expertos e intérpretes, cenaron frente a unas impresionantes vistas panorámicas del East River y el Bajo Manhattan. «Fue genial», dijo Pompeo a la salida tras confirmar que habían disfrutado de un chuletón estadounidense.

Varios analistas aseguran que Piongyang no cederá en sus ambiciones nucleares a menos que EE.UU. le dé garantías de que no intentará derrocar el régimen. Así, la clave de la voluntad de Corea del Norte de reducir su programa nuclear será la capacidad de la Administración Trump para proporcionar al régimen de Kim una sensación de seguridad, además de incentivos económicos y políticos.

Los preparativos de la cumbre avanzan a ambos lados del Pacífico. Mientras Kim Yong-chol y Pompeo se reunían en Nueva York, la diplomacia estadounidense y norcoreana hizo lo propio en Singapur y en la zona desmilitarizada de Corea.

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