Merkel y Macron al unísono: Europa ya no puede esperar que EE.UU. la proteja

Apuestan por una política de seguridad común y por hacer de Europa «una potencia geopolítica y diplomática»


Berlín / corresponsal

El eje franco-alemán intenta sacar músculo ante la nueva etapa de incertidumbre que se abre en el tablero internacional. Solo dos días después de que Donald Trump decidiera abandonar el acuerdo nuclear iraní, Angela Merkel y Emmanuel Macron defendieron el «multilateralismo» frente al proteccionismo del estadounidense, así como la necesidad de forjar una política de seguridad común en el Viejo Continente como nuevo punto de partida. «Nosotros hemos decidido construir la paz en Oriente Medio. Otras potencias han elegido no respetar su palabra, ¿debemos ceder a lo peor?», preguntó de forma retórica el líder galo tras recibir el Premio Carlomagno en la ciudad germana de Aquisgrán.

Macron insistió en la idea de hacer de Europa «una potencia geopolítica y diplomática», algo en lo que coincide con Merkel, quien se atrevió a afirmar que el continente ya no puede esperar que Estados Unidos le «proteja» de los conflictos en el mundo, la mayoría de los cuales tienen lugar «afuera». «Estamos ante grandes amenazas y no podemos dejar que otros decidan por nosotros», subrayó el francés, que aspira a unir fuerzas con su homóloga germana para asumir juntos un mayor liderazgo a la hora de salvaguardar la paz y la estabilidad internacional.

«La tarea de Europa es tomar su destino en sus propias manos», dijo en la misma línea la canciller alemana, al tiempo que apelaba a la unidad del bloque. «Solo juntos los europeos pueden afrontar los grandes desafíos globales» que dominan la actualidad, señaló. Merkel se refería así tanto a la situación en Oriente Medio tras el desplante estadounidense, como a la guerra de Siria, un país que se encuentra a escasa distancia de Chipre, una de las puertas al continente, al que no deja de enviar refugiados.

«No seamos débiles y elijamos», abogó Macron, que en casa atraviesa una grave crisis de popularidad y que aprovechó para recalcar la libertad y el bienestar que a su juicio han aportado los 60 años de proyecto comunitario.

Ambos mandatarios, que se reunieron horas después de que se agravara el conflicto entre Israel e Irán en territorio sirio instaron a ambas partes a poner fin a la escalada. «Como hemos dicho varias veces, Israel tiene derecho a la autodefensa», sostuvo el ministerio alemán de Exteriores en un comunicado. Sin embargo, durante un encuentro con su homólogo ruso, el titular de esa cartera, Heiko Maas, se mostraba más imparcial al asegurar que «todas las preguntas deben resolverse mediante el diálogo».

La sintonía que se empeñan en demostrar siempre Merkel y Macron se hizo más patente cuando la canciller entregó el galardón a su par galo, reconocido por su visión de un nuevo continente y su lucha contra el aislacionismo y los nacionalismos. «La mayor fuente de impulsos para la Europa de hoy», le definió Marcel Philipp, alcalde de Aquisgrán. La ciudad otorga desde 1950 el Premio Carlomagno, el galardón internacional más antiguo.

«No puede haber un fetichismo del superávit presupuestario»

«Estás lleno de ideas y has revitalizado el debate de la política europea”, aletargado tras las crisis económicas y políticas. Así alabó ayer la jefa del Gobierno alemán al líder del movimiento En Marcha. Pero el galo no se dejó impresionar por las palabras amables de cara a la galería y no dudó a la hora de lanzar un dardo envenenado a su anfitriona. «No puede haber un eterno fetichismo del superávit presupuestario y comercial, porque se logra a costa de los otros», le advirtió en su posterior alocución Macron, al que Merkel se dirigió varias veces como «Querido Emmanuel».

El francés, que llegó al poder hace un año con la promesa de llevar a cabo profundas reformas encaminadas a reducir el gasto público, considera que para ello es necesario un presupuesto comunitario «mucho más ambicioso». Su plan pasa por crear un ministerio de Finanzas común con un único presupuesto para toda la eurozona, con la idea de aumentar así las inversiones e impulsar el crecimiento del bloque. Algo que muchos países del centro y norte de Europa ven con recelo porque temen que lleve a mutualizar la deuda.

Las reticencias entre buena parte de la bancada conservadora que dirige Merkel son tales, que pese a que esta se comprometió con el SPD a sumarse a las ideas de reforma de Macron, Berlín lleva semanas dando largas a París. Aún así, la canciller y el presidente insisten en que se pondrán de acuerdo antes de la próxima cumbre de la UE, que será el 28 de junio. «Debemos recrear la solidaridad de cara a los desafíos de cada uno”, apeló el líder de la segunda potencia europea.

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