Mueller sacude la Casa Blanca al interrogar a Sessions

Es la primera vez que el fiscal especial del Rusiagate llama a un miembro del Gabinete de Trump a declarar


nueva york / corresponsal

Es la primera vez que un miembro en funciones del Gabinete de Donald Trump es interrogado por el equipo de Robert Mueller. Se trata del fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, quien la semana pasada tuvo que responder durante varias horas a los interrogantes planteados por los investigadores del Rusiagate, la trama que indaga sobre los lazos entre el Kremlin y la campaña trumpiana. En buena medida, la oficina del fiscal especial Mueller se creó tras la recusación de Sessions en todo lo referente a la trama, tras conocerse sus reuniones con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kysliak, de los cuales nunca informó.

La declaración de Sessions es importante no solo por los datos que pueda aportar sobre dichos encuentros, sino también porque el exsenador por Alabama fue una de las figuras que recomendó a Trump despedir al exdirector del FBI James Comey en plena investigación del Rusiagate. Es más, su cese fulminante también a propiciado que Mueller investigue si con este gesto Trump obstruyó la justicia.

La revelación sobre Sessions coincidió con varias informaciones que apuntan además, a que el fiscal general de EE.UU. habría presionado al actual director del FBI, Christopher Wray, para que destituyese a su número dos, Andrew McCabe, blanco de numerosas críticas por parte de Trump. Y que en su momento fue mano derecha de Comey. Los ataques del mandatario estadounidense contra el FBI son cíclicos. De hecho, recientemente, el presidente afirmó que la policía federal cuenta con «la peor reputación de su historia».

Lejos de pronunciarse sobre esta polémica, Trump continuó ayer vanagloriándose por el fin del cierre de Gobierno. A pesar de que voces de su propio partido criticaron su ausencia en las negociaciones del pasado fin de semana.

Lucha legislativa

Después de tres días de parón institucional, Capitol Hill volvió al trabajo en un ambiente de lucha legislativa de la que los demócratas han salido bastante perjudicados. Al apoyar la reapertura del Gobierno provocaron una ola de indignación por parte de la izquierda del partido, que no entiende el apoyo a la prórroga de los presupuestos hasta el 8 de febrero, fiándose de algo «tan débil» como la palabra de los republicanos en materia de protección para los más de 700.000 jóvenes indocumentados conocidos como dreamers.

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