Un pacto de mínimos con los demócratas pone fin al cierre del Gobierno de EE.UU.

La oposición cedió tras la promesa republicana de pactar la protección de los soñadores


Nueva York / corresponsal

Colorín colorado, el shutdown se ha acabado. Sesenta horas de cierre de las Administración federal, 850.000 funcionarios suspendidos de sueldo y la mayoría de los estadounidenses hartos de la falta de consenso en Washington han sido suficientes para que ayer el Partido Demócrata alzase la bandera blanca y se rindiese a las negociaciones republicanas. Así, la oposición cedió a la mayoría conservadora los votos necesarios para reabrir hoy el Gobierno y aprobar una prórroga del presupuesto que proporcione fondos federales hasta el próximo 8 de febrero.

Después de tres días de shutdown, el voto preliminar del Senado para presentar la propuesta contó con 83 votos a favor y 18 en contra. Es la cuarta prórroga temporal desde que comenzó el actual ejercicio fiscal en octubre del 2017. Todo, a cambio de la promesa del líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, de que en las próximas tres semanas intentarán llegar a un acuerdo migratorio para proteger a los más de 700.000 jóvenes indocumentados, conocidos como dreamers (soñadores), la principal demanda demócrata. Eso sí, una cosa son las intenciones y otra son los hechos, ya que el presidente Donald Trump advirtió a través de un comunicado que solo habría acuerdo sobre inmigración, si este «es bueno para el país».

En medio de la batalla política entre los dos partidos, políticos republicanos señalaron al propio Ejecutivo de ser el problema y apuntaron directamente al asesor Stephen Miller (el último superviviente del ala ultraderechista en la Casa Blanca que dirigía el cesado Steve Bannon). «Mientras Miller sea el encargado de negociar sobre inmigración, no iremos a ninguna parte», avisó el republicano Lindsey Graham.

Tras lo pactado, la decepción se apoderó de varios pesos pesados demócratas y dejaron en evidencia la brecha abierta en la oposición. Fue el caso de las senadoras Dianne Feinstein y Kamala Harris que se negaron a poner «la vida de casi 700.000 jóvenes en manos de alguien que no ha cumplido con su palabra en repetidas ocasiones». El descontento también se dejó notar entre los dreamers. «Por un minuto pensé que los demócratas nos apoyaban. Esto duele mucho», lamentó la activista Erika Andiola.

El pacto de mínimos basado en una promesa republicana ha sido interpretado por varios analistas como una clara derrota del líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, ya que acabó aceptando lo mismo que rechazó el viernes, es decir, después de condicionar la extensión de los fondos al programa para evitar la deportación de los soñadores creado por Barack Obama, el DACA, Schumer desistió y se fio de la palabra de McConnell. ¿Por qué entonces cerrar el Gobierno?

El poder de los sondeos

Para entender la postura del senador demócrata hay que echar un vistazo a las últimas encuestas que apuntan a que el 56 % de los estadounidenses preferían reabrir el Gobierno, antes que una solución para los dreamers -a pesar de que antes del shutdown, un 74 % de los estadounidenses se mostraron a favor de la ley DACA y en contra del muro con México-.

Estos números sumados a que la ventaja demócrata se ha reducido cinco puntos en los sondeos sobre la carrera legislativa del próximo noviembre, elevaron la presión interna en el Partido Demócrata y fueron fundamentales en su decisión final.

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