May inicia una tímida renovación del Gobierno sin tocar a los pesos pesados

Nombra al proeuropeo David Lidington como su mano derecha en el Gabinete


Londres / E. La Voz

Pretendía ser un gran cambio de piezas en su Gobierno, que hiciese mejorar su imagen de cara a la negociación con Bruselas y uniera a un equipo dividido por el brexit, pero los anuncios a cuentagotas de Theresa May no convencieron a nadie, se convirtieron una vez más en una muestra de su falta de liderazgo. Dejó en sus cargos a todos los pesos pesados, y su remodelación fue calificada por los comentaristas como El «día de los cuchillos desafilados». 

La renovación terminó marcada por la renuncia de la ministra de Educación, Justine Greening, tras casi tres horas de reunión en Downing Street. Greening, en el flaco modernizador del partido tory, se negó a pasar a la cartera de Trabajo y Pensiones, ante una decepcionada May que nombró rápidamente a Damian Hinds como su sustituto. 

May apostó desde primera hora del día por ir a lo seguro. Nombró a David Lidington, exministro para Europa y defensor de la permanencia en la UE, como su nueva mano derecha, reemplazando al dimitido Damian Green. Lidington presidirá a partir de ahora los principales comités gubernamentales. Con él, May se asegura un aliado con un fuerte conocimiento de política europea.

La permanencia de Jeremy Hunt como ministro de Sanidad da muestras de la debilidad de May, incapaz de despedirle. La prensa británica asegura que este ganó la batalla con el argumento de añadir a su ministerio Cuidados Sociales, debate que provocó un debacle del manifiesto tory en las pasadas elecciones, por su fracasado plan de hacer pagar a los jubilados por los cuidados sociales que estuviesen en posesión de casas valoradas en más de 160.000 euros. 

May también lidió con la inesperada salida del ministro para Irlanda del Norte, James Brokenshire, por una inminente operación pulmonar que no le dejaría con «el esfuerzo, la energía y el enfoque completo» que se necesitan para el puesto. La de Brokenshire es una cartera complicada, no solo tiene que lidiar con el futuro de la frontera irlandesa tras el brexit y el atasco de casi un año en la negociación entre el Sinn Féin y el Partido Unionista Democrático (DUP) para formar Gobierno en Belfast

Aliado político de la primera ministra, la salida de Brokenshire amenaza con complicar aún más la crisis política del Ulster. A Brokenshire le sucede Karen Bradley, anteriormente ministra de Cultura y antigua aliada de la premier durante su etapa al frente del Ministerio del Interior

Dirección «tory»

Otros cambios destacados atañen al Partido Conservador. Brandon Lewis será el nuevo presidente tory con el cometido de poner en marcha una profunda revisión de su estrategia. Lewis toma el testigo de Sir Patrick McLoughlin, una salida que no coge de sorpresa a nadie, pues a él se le culpa del desastroso resultado electoral de los tories en las elecciones de junio. Su segundo será James Cleverly, un diputado negro que es la apuesta de May para promover a colegas más jóvenes y mejorar la diversidad en la cúpula de su partido. 

Como era de esperar, Downing Street no hizo movimientos en carteras importantes y confirmó la permanencia del núcleo duro: Boris Johnson (Exteriores), Amber Rudd (Interior), Philip Hammond (Economía) y David Davis (Brexit), en un Ejecutivo ampliamente dividido sobre la postura que Londres debería seguir en el mercado común y la unión aduanera.

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