El alcalde de Londres, Sadiq Khan, y la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, pidieron públicamente que la capital británica y Escocia tengan un trato especial en la negociaciaón del «brexit»
05 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Para May hubo más incendios que el desatado en Irlanda del Norte. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, y la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, pidieron ayer públicamente que la capital británica y Escocia tengan un trato especial en la negociación del brexit similar al que la primera ministra estaba dispuesta a permitir para Irlanda del Norte con el fin de levantar el veto de Dublín. Sus exigencias fueron compartidas también en Gales, donde el ministro principal, Carwyn Jones, afirmó que «no se puede permitir que algunas partes de Reino Unido reciban un trato más favorable que otros».
La razón esgrimida por Sturgeon y Khan es que una mayoría de escoceses y londinenses votaron por permanecer en la UE en el referendo de junio de 2016, a diferencia de lo que hicieron sus compatriotas del resto del Reino Unido, por lo que debería serles permitido tener una concesión similar a la de Irlanda del Norte en el acceso al mercado único o a la unión aduanera. Ambos políticos hacen campaña para que May opte por un brexit blando, lo que implica que Reino Unido permanezca en el mercado único y que las actuales relaciones comerciales no se vean afectadas.
«Si una parte de Reino Unido puede mantener la convergencia regulatoria con la UE y permanecer en el mercado único, no existen razones prácticas por las que otras partes no puedan obtener también el mismo acuerdo», advirtió Sturgeon. Por su parte, el laborista Sadiq Khan, también recordó que los londinenses votaron abrumadoramente a favor de seguir en la UE y que un acuerdo similar al de Irlanda «podría proteger decenas de miles de empleos aquí».
Las cosas empezaron a complicársele a May cuando la líder del Partido Democrático Unionista norirlandés (DUP), Arlene Foster, afirmó que no quiere ningún trato diferente para Irlanda del Norte y que la región que preside debe abandonar la UE en las «mismas condiciones» que todo el Reino Unido. Para Foster es imposible aceptar un paquete con «divergencias reguladoras» porque se trata de una opción que les «separaría» económica y políticamente del resto del país, por lo que advirtió de que no tolerará ningún intento de cambiar la actual relación entre Irlanda del Norte e Irlanda. En esa línea, acusó a Dublín de tratar de cambiar de manera unilateral y sin su consentimiento los contenidos del acuerdo del Viernes Santo (1998), el texto que puso fin al conflicto irlandés y que normalizó la libre circulación de bienes, servicios y personas en la frontera. Foster tiene la llave que da la mayoría en Westminster al Gobierno minoritario de May y amenazó con retirarla si se propone un acuerdo que amenace la integridad del Reino Unido.