Beatriz Sánchez, candidata del Frente Amplio, tiene la llave para desbaratar un triunfo de Piñera en la segunda vuelta
21 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Chile se recupera todavía de una noche electoral que no dejó indiferente a casi nadie. El candidato de centroderecha, Sebastián Piñera, se impuso en el recuento de la primera ronda de las presidenciales, pero consiguió solo el 36,6 % de los sufragios, una caída de ocho puntos con respecto a la intención de voto que le pronosticaban las encuestas. Una vez más fallaron todos los sondeos, confirmando una tendencia global. En Chile sucedió lo mismo que en el Reino Unido en el referendo del brexit, en EE.UU. en la victoria de Donald Trump frente a una Hillary Clinton favorita y en Colombia, donde contra todo pronóstico los ciudadanos rechazaron en las urnas el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.
En segunda posición se situó el periodista Alejandro Guillier, candidato del bloque oficialista de centroizquierda de Michelle Bachelet, con un 22,7 % de los votos. Pero, sin duda, la gran sorpresa de la noche fue la irrupción del Frente Amplio. La nueva coalición de partidos de izquierda, apoyada por Podemos, rompió las previsiones de todos los sondeos, que le daban alrededor de un 8 % de intención de voto, y se alzó con un 20,3 % de los sufragios. «Si las encuestas hubieran dicho la verdad, tal vez sí estaríamos en segunda vuelta», dijo su candidata presidencial, la periodista Beatriz Sánchez.
Los movimientos afines a su formación ya dieron la sorpresa en la cita con las urnas del 2013, cuando consiguieron tres diputados. En el 2016 se impusieron, también contra todo pronóstico, en las elecciones a alcalde de Valparaíso, la segunda ciudad más importante del país. El regidor, Jorge Sharp, tiene apenas 32 años.
El resultado del domingo certifica la creación de un bloque de votantes en torno a los líderes de las protestas universitarias del 2011 en contra del sistema educativo del país, uno de los más caros de la región.
Panorama incierto
El panorama para la segunda vuelta es incierto. Los votos sumados de los dos candidatos de derecha, Piñera y la otra gran sorpresa de la noche, José Antonio Kast (7,9 %), que ha llegado a reivindicar la dictadura de Augusto Pinochet, se quedan a 700.000 sufragios de igualar los resultados sumados del resto del candidatos, cercanos a la izquierda o al centro izquierda. Kast se apresuró ayer a dar su apoyo a Piñera, visitando al ganador en su hotel.
Los ojos están puestos ahora en el Frente Amplio. Su candidata tiene clara la estrategia: presionar a Guillier para la modificación del sistema privado de pensiones y la creación de una Asamblea Constituyente, a cambio de su apoyo. Condiciones difíciles de aceptar por un Guillier que ya ha dejado claro que prefiere hacer modificaciones a su programa que no cambien la esencia de sus principios.
Los ojos están puestos en el lado que escoja la Democracia Cristiana, aliada del centroizquierda desde la transición, pero con un sector relevante en contra de políticas como la aprobación de la unión civil homosexual. Cosechó los peores resultados desde su creación, en 1958. Su apoyo será decisivo para la victoria de uno u otro candidato.