Gallegos en la catástrofe: «Primero fue el caos, y luego, el horror»

El temblor pilló a un grupo de empresarios gallegos, que ha cancelado parte de su agenda

Terremoto en México
Terremoto en México

Redacción / La Voz

Manuela Campos estaba en su oficina en la enorme calle Insurgentes y notó un fuerte temblor. Unas horas antes en la capital de México se había escenificado un simulacro de respuesta ante un terremoto, como todos los años, recordando el vivido en 1985. «Pensé: ‘Mira, hasta se recrea un temblor’». Pero no era una recreación. Era real. Su compañera se alarmó y en cuestión de segundos cogieron el bolso y salieron a calle. «Por las escaleras ya se veían cascotes cayendo, y empezamos a temernos lo peor». «Primero fue un caos, la gente en la calle intentando contactar con sus familiares, la red caída, avisos de que no se fumara en la calle porque había gas suelto... Y luego, cuando empezamos a ver la magnitud de lo que estaba pasando, vino el horror», relata por teléfono. De fondo, durante la conversación, se oye el sonido de helicópteros. «Se ha convertido en la mejor manera de desplazarse en esta ciudad, vemos muchísimos ahora», relata. En su caso, la ruta que habitualmente le lleva 40 minutos en México ayer le tomó casi cuatro horas. «La calle está como una gigantesca manifestación, los transportes están prácticamente parados, y además mucha gente se ha tenido que ir y ha dejado su vehículo sin mover».

Manuela es una veterana del Igape, la agencia de promoción económica de la Xunta, encargada de la internacionalización de las empresas gallegas. Y el temblor del martes la pilló en México, en medio de los preparativos de una ambiciosa misión comercial para el Gobierno gallego y una treintena de inversores de la comunidad. Todos están bien, pero el terremoto ha obligado a cambiar toda esa planificación, empezando por el propio viaje del conselleiro Francisco Conde. «Ayer [por el martes] decidimos cancelar la misión. Estábamos en el aeropuerto de Madrid y las noticias eran realmente impactantes. Una vez que comprobamos que toda la gente estaba bien decidimos cancelar la misión comercial y no volar», apuntaba el responsable de Economía e Industria del Ejecutivo autónomo.

Manuela sigue en México, acomodando como puede en varios hoteles -algunos que tenían reservados han sufrido daños- a los empresarios gallegos que están acudiendo a un país de oportunidades para el textil, la automoción, el naval o la alimentación, donde Galicia es un potencia regional. También para las nuevas tecnologías o la consultoría. Se ha convertido en uno de los diez mayores destinos de las ventas al exterior desde la comunidad. Nadie cree que el terremoto vaya a echar por tierra estas oportunidades.

Allí está trabajando la empresa Hicatecmo, de Vimianzo. Tiene desplazados en Ciudad de México a siete empleados se vieron sorprendidos por el seísmo. Por suerte no se vieron afectados. «Únicamente, el temor que crean catástrofes de esta envergadura y los trastornos de tener que cambiarse de hotel», confirmaba Mario Suárez, su responsable. La empresa es proveedora de Inditex y está especializada en la fabricación, montaje e instalación de carpintería de madera y de aluminio. Se encuentra en México trabajando en la construcción de una nueva tienda que la marca Pull&Bear abrirá en la ciudad. Por el fuerte terremoto, las obras en este nuevo espacio comercial permanecerá paralizadas durante unos días hasta que se recupere la calma. Es esta la primera vez, contaba Suárez, que su equipo se ve inmerso en un accidente de esta magnitud.

Teo Cardalda

«Seguimos en alerta y esperando a que se reorganice el país»

Casi 24 horas después del seísmo, Teo Cardalda y María Monsonis seguían atenazados por el miedo. Cuando la tierra tembló, el grupo Cómplices estaba inmerso en un ensayo en un local de ensayo de la capital mexicana. Varios edificios muy próximos acabaron en ruinas. Ellos pueden contarlo. «Viajamos a México para grabar un videoclip con el productor Aleks Syntek y ofrecer un concierto. Ahora todo está paralizado, regresamos el domingo pero seguimos horrorizados por la situación de caos que vive el país. El suelo tembló mucho y salimos del edificio lo antes posible. Ahora seguimos, como toda la población, en alerta y esperando a que se reorganice el país y las zonas afectadas». Cardalda recordaba que, ya hace ocho años, vivieron otro seísmo importante en la capital azteca. «La población de aquí tiene mucho mérito. Es muy loable la dignidad y la resignación con la que llevan este tipo de catástrofes, que, además, dan lugar a otras situaciones muy desagradables, como el pillaje, ya que la ciudad, que tiene 25 millones de habitantes, se quedó sin luz y sin agua. Aquí puedes encontrar gente para todo, la verdad es que, la mayoría de las personas son maravillosas, pero no todo el mundo es así y se aprovechan del caos».

azucena garcía y rosario costal

«Familias gallegas tuvieron que dormir fuera de sus casas»

A Azucena García Cendón, de 37 años e hija de emigrantes del municipio pontevedrés de A Lama, el terremoto la empujó, literalmente, del sillón donde estaba ordenando papeles en Coyoacán. La casa se movía tanto que hasta la puerta se resistía a abrir y cuando se encontró en la calle su primer objetivo fue ir al colegio de sus hijos. «Mi camioneta brincaba en el suelo, los postes de la luz se movían como si fuesen de papel y los árboles chocaban con las casas», relata. En el colegio, sus hijos estaban bien y se los llevó a su casa para encontrársela patas arriba. Conseguir hablar con España, donde viven sus padres, fue complicado por los cortes en la línea telefónica.

En la zona norte de Ciudad de México, Rosario Costal Justo, estaba en una cafetería cuando la tierra empezó a temblar. Esta pontevedresa nacida en A Lama contó que algunas familias gallegas tuvieron que dormir fuera de sus casas porque no había garantías estructurales en sus viviendas. En el colegio de su hijo se cayó un muro sobre los coches, pero los alumnos se refugiaron en el patio y no les pasó nada. Ella se refugió en un parque. «Tienes la sensación de que la tierra se va a abrir y a tragarte, por el crujido de los edificios y el movimiento del suelo», confiesa.

zalo garcía

«Estivemos tres horas sen luz e incomunicados»

El mindoniense Zalo García González lleva cuatro años viviendo en México. El terremoto le sorprendió a punto de salir a buscar a su hija al cole. «Notei un vaivén e como un ruído de trono seguido. Miña sogra ía comigo e xa empezou a chorar e rezar; aquí a xente está traumatizada desde o terremoto do 85».

Vive en la colonia Aquiles Serdán, en Puebla, un barrio de edificios de poca altura que apenas sufrió daños. «Estivemos tres horas sen luz e incomunicados», señala. La falta de suministro le obligó a abrir manualmente el portón automático para poder sacar el coche e ir en busca de su hija de dos años y medio. En cubrir el trayecto que habitualmente le lleva diez minutos empleó casi media hora. Los semáforos no funcionaban y el caos era tremendo. «Ós nenos de dez anos para abaixo tíñanos no patio, rodeados de mestres e persoal». Nada le había ocurrido.

De su esposa, que trabaja en la equivalente a Telefónica de Puebla no sabían nada. Hacia las cuatro de la tarde volvía sana y salva y empezaban a llegar también los mensajes de amigos en Facebook.

Tranquilidad entre los emigrantes de Avión y Beariz

Tranquilidad, tras la alarma y la expectación por el terremoto en los municipios de Avión y Beariz, que cuentan con un importante número de vecinos en México. Durante toda la jornada sus alcaldes estuvieron pendientes del teléfono, el correo electrónico y las redes sociales. Manuel Prado López (Beariz) y Antonio Montero (Avión) coincidieron en señalar que se registraron daños materiales, pero ningún episodio de gravedad entre los vecinos que se encuentran en México.

Prado habló con el presidente del Centro Gallego de México, el bearicense Florencio Gulías, para hacer un seguimiento de la situación. «Comentoume que non había desgrazas persoais nin cousa de gravidade. Si moitos danos materiais, de feito cando estaba falando con el comentou que se viña de derrubar un edificio alí á beira». Montero también comprobó que la situación no revestía gravedad: «En moitos dos lugares están sen luz ou sen teléfono, mais toda a xente que teño en redes sociais confirmoume que están ben e que entre os veciños non hai ningún ferido».

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