Para Emilio Figueredo, canciller de Venezuela en la década de los 90, Maduro está subestimando el mensaje que le envía la comunidad internacional
07 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Para Emilio Figueredo, canciller de Venezuela en la década de los 90 y actual director de la web Analitica.com, Maduro está subestimando el mensaje que le envía la comunidad internacional, y eso solo puede significar más problemas para él y para el país.
-¿Puede obviar Maduro la presión internacional?
-La Constituyente desconoce la realidad internacional. Más de 40 países la han condenado, pues es espuria tanto en su origen como en su elección. El martes hay una reunión de cancilleres en Lima, en la que varios países se van a sumar a las sanciones de EE.UU. Hasta ahora había una actitud de «esperar para ver», una actitud que probablemente cambie ahora.
-Hay quienes defienden las sanciones a funcionarios del régimen, y quienes dicen que estas no funcionan. ¿Qué opina?
-Las sanciones son progresivas. Si se suman la Unión Europea y los países latinoamericanos a las sanciones individuales que ha establecido EE.UU., y se designa al país como «Estado forajido», esto va a tener como efecto inmediato el cierre de todas las puertas para que Venezuela obtenga recursos, y también puede comenzar a haber limitaciones al comercio internacional. El Gobierno cree que Rusia es una tabla de salvación, pero esa es una pésima estrategia.
-¿Es posible la presión internacional sin presión de la calle?
-La presión en la calle tiene que mantenerse, a lo mejor con otras formas, la protesta debe seguir; además, aquí no han cambiado las circunstancias, mañana no va a haber más alimentos o medicinas gracias a la Constituyente. Va a haber menos, de hecho, y eso lo van a ver también sus muy menguados votantes.
-¿Su escenario?
-Viene una situación de crisis muy complicada. Presumo que el Gobierno, viéndose tan acorralado, usará la Constituyente poder negociar cualquier fórmula de restablecimiento del orden constitucional. Si se radicaliza, va a aumentar la presión internacional; el país se aislará, y aislado será más complicada aún la sostenibilidad del régimen.