«Esto no va a terminar»

Héctor estepa MESETAS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

Mauricio Dueñas Castañeda | EFE

El vacío que dejan las FARC desata batallas por el control del territorio que disparan la violencia

28 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Dios mío, que no nos hagan nada», pensó Cindy Madrid cuando unos hombres armados irrumpieron en su casa hace unos meses. No les vio la cara. Estaban escondidos tras capuchas negras. «Sacaron unas armas largas y cortas. Me hicieron tiros en los pies». Pudo salvar a sus cuatro hijos, pero su marido fue asesinado.

No es un caso aislado: se trata de una de las cientos de historias de muerte que cuentan los vecinos de Tumaco, el municipio con más cultivos de coca de Colombia. Donde hay narcotráfico, hay violencia. Las FARC han entregado las armas pero en muchas regiones del país continúa la guerra. La principal amenaza, explican los vecinos, es el vacío de poder dejado por la hasta ahora mayor guerrilla de Colombia.

«Las FARC ejercían cierto control político y territorial, también en relación con la comercialización de coca. Ahora que están fuera de ese negocio, la actividad queda a expensas de cualquiera», comenta Célimo Cortés, representante legal de la Red de Consejos Comunitarios del Pacífico Sur. Viaja en un coche blindado. Las FARC ya no existen, pero él sigue estando amenazado. Le han intentado extorsionar más de 20 veces en el último año.