Merkel se aleja de Washington

P. Baelo / C. Porteiro / J. C. Barrena LA VOZ BERLÍN, BRUSELAS / COLPISA

INTERNACIONAL

MICHAELA REHLE | reuters

Decepcionada con Trump, la canciller defiende que Europa ya no se puede fiar de Estados Unidos

30 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Nosotros los europeos debemos ser realmente dueños de nuestro destino», subrayó ayer Angela Merkel. No es la primera vez que la dama de hierro asume el liderazgo del continente e insta a sus vecinos a asumir un mayor compromiso y permanecer unidos para hacer frente a las amenazas que entrañan el brexit y Donald Trump. Sin embargo, nunca antes lo había hecho de una forma tan contundente. «Los tiempos en los que se podía confiar completamente en los otros han quedado atrás», insistía, repitiendo casi de forma literal el mensaje de recelo hacia los Gobiernos británico y estadounidense con el que sorprendió el domingo.

«Merkel ha cambiado su retórica», sostenía The Washington Post. «Desde 1945, primero la URSS y después Rusia han intentado sembrar la división entre Alemania y EE.UU. Gracias a Trump, Putin lo ha logrado», aseguraba la analista Anne Applebaum. En casa, la prensa alemana aplaudía el nuevo discurso de la jefa de Gobierno, a la que parece habérsele agotado la paciencia. Tras meses de exhibir un tono comedido, se ha salido del guion, después de la decepción que han supuesto Trump en las cumbres de la OTAN y el G7. «¡Finalmente!», clamaba la televisión pública ARD.

Pero, las palabras de Merkel no acentúan la grieta entre el Viejo y el Nuevo Continente, con visiones opuestas en cuanto al gasto militar, la política de refugiados y la lucha contra el cambio climático, sino que la hacen más evidente. Además, no son fruto de un arrebato de la canciller, sino de una estrategia de campaña muy medida que llega en el momento preciso. La jefa de la CDU sabe que buena parte de la opinión pública alemana rechaza a Trump y que la política exterior desempeñará un papel cada vez más importante de cara a las elecciones del 24 de septiembre. Es más, el dominical del Frankfurter Allgemeine sugiere que ya tiene un plan para comprometerse más con sus socios europeos a cambio de resucitar el liderazgo del eje franco-alemán.

También los socialdemócratas, sus aliados en la gran coalición, han lanzado dardos envenenados al otro lado del charco. «Ahora hay una nación líder que considera más importante imponer los intereses nacionales al orden mundial», declaró el ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel. Más duro fue el rival de Merkel en las generales, Martin Schulz, quien acusó a Trump de «chantaje político».

Con todo, el Ejecutivo alemán insiste en mantener la cooperación con Londres y Washington, a quienes necesita para combatir el terrorismo islamista. Y la gran duda ahora es si Europa conseguirá asumir su liderazgo en el nuevo orden internacional. Instrumentos no le faltan, pero quizás sí voluntad. Mientras todas las miradas apuntan a la cumbre del G20, que se celebrará el julio en Hamburgo. El Reino Unido ya ha garantizado su apoyo al bloque, pese al brexit.

Incredulidad

El pesimismo y la incredulidad dominan el ánimo de los 28 y de la Comisión Europea donde, tiemblan solo de pensar que quedan cuatro años por delante hasta que Trump pueda desaparecer de escena. Es como andar por encima de una tabla de clavos.

Al igual que Merkel, el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean Claude Juncker, cree que «el destino de la UE está en sus manos», en el de nadie más. «La Comisión trabaja para la unidad de los 27 y ha aportado ideas sobre cómo podemos avanzar juntos», aseguró ayer su portavoz, Margaritis Schinas. A pesar de que Bruselas da por hecho que ya no tiene un socio fiable en Washington, Schinas prefiere no hablar de ruptura y pide a toda la UE que mantenga una postura «amigable y constructiva» hasta capear el temporal.

Frenar la ola de refugiados desde Libia, cooperar en defensa y respaldar el plan de Macron

El diario Frankfurter Allgemeine reveló ayer el esbozo de un plan de Angela Merkel para Europa con «varias facetas y no todas de carácter económico». Prioritario para la canciller es poner freno a la ola de refugiados que cruza desde Libia, pero también la cooperación en materia de defensa con los socios europeos. Tras la creación de unidades comunes con franceses, holandeses y polacos, Alemania prepara nuevas tropas combinadas con checos y rumanos, a la vez que impulsa en Bruselas el desarrollo de un centro de mando común para los ejércitos continentales.

En materia económica, Berlín apoya la propuesta del presidente francés para unos presupuestos comunes de los países de la eurozona con un ministro de Finanzas único. Un deseo de Emmanuel Macron que apoya el ministro germano Wolfgang Schäuble. Merkel está dispuesta incluso a modificar los tratados europeos en la medida que sea necesario para reforzar la eurozona, apoya unificar los sistemas impositivos y respaldará a ¡En Marcha! en las inminentes elecciones parlamentarias. Aunque habrá que esperar al resultado de los comicios en Alemania el 24 de septiembre para que la canciller ponga en marcha una iniciativa para reformar y modernizar la UE.

Espantados por el brexit y Trump y conscientes de las ventajas de Europa, por primera vez desde la caída del Muro de Berlín una mayoría relativa de alemanes propugna acelerar la integración comunitaria. Merkel tiene de su lado además a los manifestantes del movimiento Pulse of Europe que todos los domingos se reúnen en varias ciudades alemanas para defender la idea europea, sin olvidar el fracaso de los euroescépticos en las urnas en Francia y Holanda.