El hipócrita Donald de Arabia

La imagen del día fue el manotazo de Melania para rechazaar la mano que le tendía su marido


Nueva York / colpisa

En Washington le llaman Donald de Arabia, y en Riad, Abu Ivanka (el padre de Ivanka). Por suerte para el presidente aún tiene varias paradas en su primer viaje que relegarán a los archivos imágenes tan embarazosas como su genuflexión ante el rey Salman, que le echaba al cuello un ostentoso cordón de oro. Da igual que la medalla del rey Saud sea la máxima condecoración civil. Su tuit de campaña criticando a Obama por inclinarse «públicamente» frente al rey del país al que culpaba del 11S aún está fresco: «A diferencia de Obama, Trump no se inclina ante nadie».

Halagar el ego de Trump y granjearse el favor de su hija es ya una fórmula mundial para la nueva diplomacia con EE.UU., pero pocos países como los árabes pueden permitirse llevarla al extremo sin desatar las protestas de sus ciudadanos. «Aquí no ha habido ni el menor indicio de manifestantes, ¡fascinante!», se congratuló el secretario de Comercio, Wilbur Ross, en la CNBC. La presentadora tuvo que recordarle que en el reino wahabi se ahoga el espíritu disidente con mano dura. Si no, que se lo digan al bloguero Raif Badawi. Twitter explotaba ya en críticas, pero lo mejor estaba por llegar.

La hipocresía de Trump había encontrado nuevas cotas en la tierra de los jeques árabes. El más arduo crítico de Hillary Clinton por aceptar en su fundación dinero de un país que reprime a las mujeres no tuvo inconveniente en que Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos donasen cien millones de dólares al fondo para las mujeres emprendedoras de Ivanka en el Banco Mundial. «Esta es gente que mata a las mujeres y las trata horriblemente. Aun así, tú aceptas su dinero», escribió el verano pasado en Facebook. Ivanka, que quiere ser recordada por su papel de adalid femenina, se limitó a recordar en el país más represor que «en todos, incluyendo EE.UU., las niñas y mujeres afrontan muchos retos» y todavía se congratuló de los «progresos muy alentadores» en Arabia Saudí.

Pero la imagen del día fue el manotazo de Melania para rechazar la mano que le tendía su marido cuando caminaban con el matrimonio Netanyahu por el aeropuerto de Ben Gurión. El gesto ha desatado las especulaciones sobre el estado de la relación de la pareja. Minutos después, Sara Netanyahu le hacía un gesto de complicidad a Melania al decirle: «Los medios nos odian, pero el pueblo nos ama».

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