Patrick Bijsmans: «Un referendo sobre la UE no tiene suficiente apoyo en Holanda»

Cree que el próximo Gobierno será una coalición de cuatro o cinco partidos


bruselas / corresponsal

La cuenta atrás ha comenzado para los holandeses. Dentro de diez días acudirán a las urnas para escoger a su nuevo Gobierno. La campaña entra en la recta final con los liberales del primer ministro Mark Rutte remontando en los sondeos al PVV del xenófobo Geert Wilders. El profesor de Estudios Europeos de la Universidad de Maastricht, Patrick Bijsmans, apunta las claves para entender qué está pasando en el complejísimo mapa holandés.

-¿A qué se debe la repentina pérdida de apoyos a Wilders?

-Puede que tenga que ver con que ha estado relativamente ausente de los debates públicos organizados en televisiones y radios en las últimas semanas. Otra razón que podría explicarlo está relacionada con Trump y lo que está pasando en EE.UU. Toda esa idea del político populista se resiente porque las cosas parecen ir relativamente mal. Al menos está siendo más problemático de lo que se esperaba.

-Las ciudades con menos desempleo y problemas de cohesión social optan por el PVV, ¿Euroescepticismo?

-La UE y el euroescepticismo solo son una parte de la historia. La mayoría de los estudios indican que el electorado está interesado o abierto a votar por populistas. Wilders se ha erigido a sí mismo como representante de los ciudadanos, lo cual ha tenido un impacto en la gente que hasta ahora se veía a sí misma infrarrepresentada.

-¿Cuáles son las preocupaciones del votante holandés?

-Existe una gran discusión sobre cómo conciliar la noción de identidad en la era de la globalización. Alguna gente siente presión por la llegada de personas «más baratas» al país que pueden hacer su mismo trabajo. Es un temor que alcanza a más países en un contexto de crisis de inmigración en la UE. También está el papel del Islam en la sociedad y el rumbo de la economía. Cómo impulsar de nuevo el crecimiento puesto que se ha encogido bastante. Qué hacer en términos de inversión, etc. Estos son los asuntos que se están abordando, no la UE.

-Entonces, ¿descarta la celebración de un referendo sobre la pertenencia a la UE?

-La UE vuelve a veces al debate, pero no es de los temas más determinantes. Lo fue para Wilders en las elecciones del 2012, pero no es algo por lo que este año haya batallado mucho porque no parece que exista apoyo suficiente para celebrar un referendo sobre la UE. La probabilidad de que eso ocurra es muy pequeña.

-¿Cree que se podría excluir a Wilders del Gobierno si ganara las elecciones?

-El modo en que funciona el sistema político holandés lo permite. Los últimos sondeos describen un escenario en el que habría hasta 14 partidos en el Parlamento. Para formar Gobierno, Wilders necesitaría a Rutte y a otros dos partidos más para lograr una mayoría, algo que probablemente no pasará. Si nos atenemos a los sondeos actuales Wilders obtendría un 16% de los votos. Eso significa que el 84% de la gente no votan por él.

-¿Por qué el primer ministro Rutte ha endurecido su mensaje contra los inmigrantes?

-Su objetivo es arrebatar votos a Wilders. Parece que le está funcionando en términos de porcentaje. También le ha ayudado que en las últimas dos semanas el líder del PVV haya estado fuera de la campaña.

-¿Por qué se está castigando tanto a los socialdemócratas?

-Tiene que ver con el tipo de política más neoliberal que abrazaron desde el 97 y que no les hace ser vistos como los representantes de la clase trabajadora. Eso todavía persiste.

-¿Qué escenario nos podemos encontrar tras las elecciones?

-Habrá un período bastante largo de negociación para formar Gobierno debido al escenario político tan diverso que saldrá de las urnas. La coalición posible sería una de 4 a 5 partidos con el VVD de Rutte, los demócratas cristianos, los Verdes y el D66.

«Lo que está pasando con Trump en EE.UU. puede haber perjudicado

a Wilders»

Los xenófobos se desploman en la recta final de la campaña

La caída es imparable. El partido PVV del xenófobo Geert Wilders se desploma en las encuestas. Ni los discursos de odio contra los inmigrantes musulmanes, ni su escueto y abstracto programa electoral, ni las mentiras arrojadas contra sus opositores en las redes sociales, ni las amenazas contra su seguridad, le han servido para evitar que su formación se desinfle en el tramo final de la campaña.

Según los últimos datos demoscópicos publicados ayer, el PVV habría perdido el liderazgo (15% votos) en favor de los liberales (VVD) del primer ministro Mark Rutte (16%). Lejos quedan ya las predicciones que le otorgaban hasta el 25% de apoyos. En apariencia, nada puede parar la fuga de votantes que experimenta el partido ultraderechista desde el mes de enero. La hemorragia coincide con la ofensiva populista lanzada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, a quien Wilders admira.

De la herida abierta en el PVV se están alimentando partidos como los demócratas cristianos (CDA), cuyo porcentaje de votos sube al 12% situándolos a la par que los progresistas liberales del D66 (12%). Los Verdes se erigen como quinta fuerza con el 11% de los votos. El Partido del Trabajo (PvdA), del ministro de Finanzas, Jeroen Dijsselbloem, sigue sin levantar cabeza y permanece en séptima posición con el 8% de los votos, constatando una vez más el estado de crisis aguda de la socialdemocracia europea. Con estas cifras la cuadratura del círculo se antoja más sencilla que la formación de Gobierno en los Países Bajos.

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