El móvil privado del magnate, el bien más preciado de la inteligencia internacional

Los funcionarios de seguridad nacional están preocupados por lo fácil que resulta interceptar un móvil particular, que sin embargo, no estaba en el radar del espionaje mundial


Nueva YOrk / Colpisa

La cosa fue así, contó el equipo de Donald Trump: «Voy a pasar por Nueva York y me gustaría verte», dijo el primer ministro japonés, Shinzo Abe, al presidente electo en su primera conversación telefónica. «¡Eso sería genial!», respondió este con su habitual falta de protocolo. La víspera, los japoneses ardían de ansiedad porque ni siquiera sabían a qué hora se produciría el encuentro y temían quedar en ridículo. Con esa improvisación se forma en estos días el nuevo Gobierno de Estados Unidos.

Trump presume en Twitter de ser el único que realmente sabe lo que pasa, mientras sus asesores dicen que no está al tanto de los detalles sino que se dedica a recibir visitas y hablar con los líderes del mundo. Según sus cuentas, 32. En estos días el bien más preciado de la inteligencia internacional ha sido su número de móvil privado, el que le permitió al egipcio Abdel Fatah al Sisi ser el primero en felicitarle y al primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, seguirle en la cuenta gracias al jugador de golf Greg Norman, al que despertó el embajador australiano en Washington para pedirle ese servicio a la patria. La preocupación de los funcionarios de seguridad nacional es lo fácil que resulta interceptar un móvil particular que, sin embargo, no estaba en el radar del espionaje mundial. 

«Alguien en el que confiar»

Algunos optaron por el arcaico sistema de enviarle un telegrama y otros marcaron a ciegas los números de la Torre Trump, pero ninguno tan osado o necesitado como el primer ministro japonés, que decidió darse una vuelta por Nueva York. Abe ha sido el gran aliado de Obama a la hora de redirigir su estrategia de defensa hacia Asia y diseñar el área de libre comercio transpacífico que Trump promete deshacer. El nuevo presidente también ha amenazado a Japón con retirar las tropas de EE.UU. y obligarle a pagar más por esta ayuda defensiva. Pese a esas amenazas, Abe se mostró satisfecho al término del encuentro de 20 minutos con Trump. «Es un líder en el que se puede confiar», dijo. La hija de Trump, Ivanka, y su esposo, Jared Kushner, también estuvieron presentes en la reunión. La cita estuvo cerrada a los medios, pero las imágenes fueron divulgadas por el Gobierno nipón. Su presencia revela lo que es ya un secreto a voces: la gran influencia de la familia.

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