El dinero huele la victoria de Clinton

L a campaña demócrata gana confianza con la subida en las encuestas después de que el FBI volviera a exonerar a la candidata por el caso de los correos electrónicos


La Voz en EE.UU.

El primer martes después del primer lunes de noviembre ha llegado. Desde 1845, así es cómo la primera potencial mundial convoca a sus votantes. Hoy 227 millones de estadounidenses se disponen a elegir a su presidente número 45, última página de una campaña histórica. La suerte ya está echada y ahora es el momento de que la población asuma su responsabilidad y elija entre dos candidatos que marcarán un futuro diametralmente diferente para el país. «Buscaré el bien común», prometía ayer Hillary Clinton. «Debemos limpiar la corrupción», proponía Donald Trump.

Ambos afinaron sus mensajes conscientes de que era la última vez que iban a poder dirigirse a los ciudadanos en estados que este martes pueden darles la victoria y cuyo foco de atención está en Pensilvania, Míchigan y Carolina del Norte, donde la lucha entre ambos es cuerpo a cuerpo.

Algunos afilaron sus apuestas en las últimas horas y así, en la totalidad de las encuestas publicadas a 24 horas de las elecciones, daban la Casa Blanca a Hillary Clinton con resultados que oscilaron entre 2 y 6 puntos. Algo que ha dado confianza a la campaña demócrata donde creen, que la carrera se ha estabilizado, es decir, que ya no pierden apoyo ni tampoco hay una subida preocupante de su rival.

La convicción pareció llegar también a Wall Street, donde los números volvieron a teñirse de verde en su apertura, celebrando la nueva exoneración del FBI a Clinton por el caso de los correos electrónicos. Así, el termómetro financiero volvió a estabilizarse después de que la semana pasada entrase en pánico. Trump no es bienvenido en los mercados, pero ahora son los ciudadanos los que deben decidir. Eso sí, hay que tener en cuenta que, según RealClearPolitics, de los 538 votos electorales en juego, Clinton tiene garantizados 203 y Trump, 164, es decir, que quedan por definir 171.

En un país que se extiende en 9,6 millones de km cuadrados y con diferentes husos horarios, la apertura y cierre de los centros de votación se hará de forma escalonada en cada uno de sus 50 estados. Abrirán a las 7.00 horas y cerrarán a las 19.00 horas. A las 21.00 horas (tres de la madrugada en España) se podrá saber por quién se decantan algunos de los swing state o estados bisagra. 

Movilización de los hispanos

Según NBC, 43 millones de estadounidenses ya han votado de manera anticipada, de los cuales 20 millones lo han hecho en estados cruciales. Es importante destacar que los hispanos se han movilizado más que en anteriores comicios, lo que beneficia a Hillary Clinton, pero los afroamericanos han mostrado mayor desgana, lo cual favorece al republicano Donald Trump.

Ambos candidatos esperarán resultados en sus respectivos cuarteles generales ubicados a escasos 3 kilómetros uno del otro, en la ciudad de Nueva York.

Horas antes, Clinton y Trump se habían embarcado en su penúltimo viaje. Un maratoniano cierre de campaña que repartió a los demócratas por tres estados diferentes, a los republicanos por cinco. Flanqueados por sus máximos apoyos: Bill Clinton y el matrimonio Obama por un lado, y el vicepresidente Mike Pence y la familia Trump por otro.

Todos recuperaron los lemas que han apuntalado sus campañas a lo largo de año y medio. «Juntos más fuertes» y «América grande otra vez» competirán por última vez para aupar al nuevo presidente de Estados Unidos.

Pena de muerte, marihuana, cine porno, esclavitud, casinos y armas, las otras votaciones

Estados Unidos no solo decide hoy quién será su próximo presidente. También tiene que votar sobre 154 consultas repartidas en 35 estados y que afectan a diversos aspectos del funcionamiento del territorio.

California y Nebraska son los grandes protagonistas por el número de propuestas presentadas y también por la polémica que despierta una de ellas: la pena de muerte. En California se vota la propuesta de eliminar la pena capital del sistema jurídico estatal y sustituir estas sentencias por cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad condicional, aplicándose de forma retroactiva a los que ya fueron condenados a morir.

En estos momentos, California tiene el corredor de la muerte más numeroso, con casi 740 presos. Lo paradójico es que otra de las 35 propuestas que vota este mismo estado propone lo contrario, acelerar las tramitaciones y ejecuciones de presos.

Otra de las consultas más comentadas es la número 60, que tiene que ver con la industria pornográfica, la más importantes en el oeste de EE.UU. y donde California es el principal estado productor. La propuesta persigue que se use el preservativo en todas las producciones de cine X que se rueden en tierra californianas.

Las variedad temática pasa también por el uso recreativo de la marihuana. Es el caso de California, Arizona, Massachusetts, Nevada y Maine que quieren sumarse a Colorado, Washington, Oregón y Alaska donde esta droga ya es legal. En paralelo, los votantes de Florida, Montana, Dakota del Norte y Arkansas se pronuncian hoy sobre su uso medicinal.

Nueva Jersey, por su parte, preguntará a sus ciudadanos si quieren construir dos casinos más y así acabar con el monopolio de este sector en la costa este.

Servidumbre involuntaria

Además, y aunque resulte increíble en el año 2016, hay una votación sobre la esclavitud. Tendrá lugar en Colorado, donde su Constitución prohíbe la esclavitud y servidumbre involuntaria, excepto si se usa como castigo por un crimen. Lo que su población va a votar hoy es que se elimine la excepción, para que la esclavitud pase a estar prohibida en todos los casos. Nevada también camina entre la polémica al preguntar a sus ciudadanos si están de acuerdo con exigir la revisión de antecedentes penales antes de que alguien pueda comprar un arma.

El doble de indecisos que hace cuatro años

Los bajísimos índices de popularidad que Hillary Clinton y Donald Trump han registrado a lo largo de los últimos meses es otra de las referencias sin precedentes en esta frenética campaña electoral de la historia moderna de Estados Unidos. Desde julio, momento en el que ambos se proclaman como candidatos del Partido Demócrata y Partido Republicano respectivamente, la polarización en el país se ha hecho cada vez más significativa, afectando de lleno a la cifra de indecisos, aquellos votantes que no tienen seleccionada su opción y que, por lo tanto, han esperado hasta el último momento para optar por demócrata o republicano. «Desde el punto de vista de este grupo, es una elección entre dos personas deplorables», recuerda el encuestador Peter Hart.

Su protagonismo ahora y, como consecuencia, su poder es especialmente importante teniendo en cuenta lo ajustado de la contienda en estados decisivos. Las encuestas elevan el peso del colectivo a entre el 7 % y 12 % de los 227 millones de estadounidenses que pueden votar. El doble con respecto a los comicios del 2012, cuando este mismo grupo se situaba entre el 3 % y el 5 %.

Ambos candidatos han sido muy conscientes de la relevancia que adquirió este grupo y, especialmente en los últimos días, se han lanzado a la caza de indecisos en territorios clave, como Carolina del Norte o Pensilvania. Empujarlos hoy las urnas no va ser tarea fácil y por ello, las estrategias de las diferentes campañas trabajan ya sobre varios escenarios: por un lado, que los indecisos opten por votar al tan mencionado «mal menor», es decir, la opción que menos perjudique a Estados Unidos. Y por otro, que la indecisión incremente la abstención en un país donde ya de por sí es significativamente alta (en el 2012, la participación fue solo del 53,6 %).

El dato de que el candidato republicano no haya conseguido superar su techo de voto del 43 %, hace pensar a diversos expertos y analistas que Donald Trump no está consiguiendo el ansiado voto indeciso.

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