El sindicalismo argentino lanza un aviso a Macri

La Central General de Trabajadores nombra un triunvirato para presentar sus demandas al Gobierno


Buenos Aires / E. La Voz

El sindicalismo argentino escenificó el lunes su reunificación, sacó pecho y lanzó una advertencia al Gobierno. Incluso no descarta usar medidas de fuerza en caso de que no cumpla sus demandas. Después de varios años fraccionado en tres, la Central General de Trabajadores (CGT) materializó un «frente común» que comenzó a gestarse tras la llegada de Mauricio Macri a la presidencia el pasado 10 de diciembre. La reunificación fue formalizada este lunes con la designación de un triunvirato, un órgano colegiado de tres secretarios generales capaz de equilibrar las cotas de poder de las tres facciones. A partir de ahora, Héctor Daer defenderá las posturas de la CGT «oficial» del líder de los metalúrgicos, Antonio Caló; Juan Carlos Schmid actuará en nombre de la CGT Azopardo de Hugo Moyano, y Carlos Acuña representará a la CGT Azul y Blanca de la restauración de Luis Barrionuevo. Es la foto de un movimiento marcado por las luchas internas de poder, que es consciente de que la unión hace la fuerza en el pulso con el Gobierno y las empresas.

Los tres líderes históricos, que llevan décadas en sus cargos durante las que han amasado fortunas difíciles de justificar y valen su peso en oro como aliados políticos, anunciaron que darían un paso atrás para permitir la reunión de la central sindical y la renovación generacional pero no se han ido muy lejos.

Durante el encuentro del lunes se modificaron los estatutos para habilitar el gobierno tripartito, se eligieron los 34 secretarios que completan el consejo directivo y se designó a los dirigentes salientes al frente de secretarias sectoriales de la entidad. Hugo Moyano, que también seguirá al frente del sindicato de Camiones, donde es dirigente desde hace más de 50 años, estará al frente de la secretaría gremial de la CGT, el líder de los empleados del sector de la restauración, Luis Barrionuevo, en la de Capacitación y Antonio Caló en la de Interior.

El que se retiró del encuentro porque no fue aprobada su demanda de hacer un paro general en septiembre fue el sector de la banca, con bastante peso en el entramado. Además los taxistas y trabajadores rurales, próximos al Gobierno, rechazaron la figura de conducción tripartita y anunciaron su vocación de impugnar el congreso.

Las líneas de división con el Gobierno comenzaron a desdibujarse en marzo cuando sonaban las primeras alarmas por la crisis económica y el presidente anunció que vetaría el proyecto de ley antidespidos que impulsaba el Congreso. El rechazo de los gremios fue unánime, organizando la primera marcha conjunta en años. Hugo Moyano, líder de la CGT Azopardo y que había acompañado a Macri en la campaña electoral, fue la voz de la movilización con un duro mensaje contra la política económica y de empleo del Gobierno.

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