El presidente elige para su visita el día en que se cumplen 25 años de la caída de la Unión Soviética
20 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El día en que se cumple un cuarto de siglo del golpe que precipitó la caída de la URSS, un Vladimir Putin desafiante viajó ayer a Crimea, la península anexionada en marzo del 2014, en medio de una escalada de tensión con Ucrania. El presidente ruso reunió al Consejo de Seguridad y tiene previsto visitar un foro dedicado a la juventud rusa.
Las tensiones comenzaron el pasado día 10, cuando Rusia acusó a Ucrania de preparar «actos de terrorismo» para desestabilizar Crimea. Kiev rechazó las acusaciones de Moscú y denunció un «pretexto para nuevas amenazas militares» rusas. En respuesta a las acusaciones, optó por poner en estado de alerta roja a sus tropas a lo largo de la línea de demarcación con Crimea y en el este del país. Moscú anunció así haber desplegado su moderno sistema de defensa antiaérea S-400 en Crimea, ya presente en varias bases militares rusas, para supuestamente «garantizar la seguridad de los ciudadanos y de las infraestructuras vitales de Crimea».
Aún con todo, Putin abogó, al menos de cara a la opinión pública, por la preservación de la relación con Ucrania. «Pese a la negativa de las autoridades de Kiev de mantener relaciones diplomáticas plenas a nivel de embajadores, crearemos las condiciones para el desarrollo de los contactos bilaterales», apuntó.
Fecha simbólica
Un cuarto de siglo ha pasado exactamente desde el fatídico golpe de Estado para la URSS que Putin calificó de «catástrofe geopolítica» por la pérdida de territorios como Crimea, habitados por mayorías étnicas rusas. Y es que más que la propia reunión del Consejo de Seguridad, la fecha elegida es un símbolo histórico y político. «El 25 aniversario del golpe es una fecha amarga. El país tuvo la oportunidad de tomar la senda en la que está ahora China, con reformas democráticas y distintas formas de la propiedad privada, pero con la conservación de un estado unido», comentó ayer Vladímir Komoyédov, jefe del comité de Defensa en la Duma o cámara baja del Parlamento ruso.
La revolución prooccidental que vivió Ucrania hace dos años dio alas a los nostálgicos de la URSS, que ante la irremediable pérdida de influencia sobre «la más hermana de las antiguas repúblicas soviéticas», achacaron enseguida este hecho al desastre de 1991.
La anexión de Crimea en el 2014, una desesperada aunque exitosa operación para recuperar el más añorado de los territorios rusos perdidos hace 25 años, dio inicio a una nueva etapa política que se ha propuesto como objetivo «restituir la grandeza de Rusia en oposición al decadente Occidente».