Cierra el polémico centro de refugiados de Manus

Australia cede tras las denuncias de maltrato a los migrantes en Papúa Nueva Guinea


Redacción / la voz

El calvario que viven cientos de refugiados en Papúa Nueva Guinea está a punto de terminar. El controvertido centro de detención de la isla de Manus, que acoge a los solicitantes de asilo que Australia no quiere en su territorio, cerrará sus puertas. Australia mantiene desde hace varios años una estricta política migratoria que ha provocado la condena internacional, como su negativa a permitir la entrada en el país de todo aquel que llegue en bote o enviar a los solicitantes de asilo a centros en Papúa Nueva Guinea, financiados por el Gobierno de Cambera. La ONU y grupos de defensa de los derechos humanos denunciaron en los últimos años las malas condiciones en los centros papuenses. La publicación hace apenas diez días por el diario The Guardian de 2.000 documentos, redactados por extrabajadores del centro, mostró pruebas fehacientes de las acusaciones. Acoso, maltrato y violaciones conforman, según el informe, la vida cotidiana de los encerrados en el centro. Tanto niños como adultos sufren todo tipo de abusos, que los conduce a autolesionarse e incluso a suicidarse. Muchos de ellos llevan años allí y no vislumbran ninguna posibilidad de conseguir el estatus de asilados. 

Pese a las múltiples críticas y a la sentencia emitida en abril por el Tribunal Supremo de Papúa Nueva Guinea, el Gobierno australiano negaba las acusaciones y se resistía a cerrar el centro de Manus. Ahora no ha tenido más remedio que ceder. Todavía se desconoce la fecha exacta del cierre del campo al igual que no se precisó cual sería el nuevo destino de los 854 refugiados.

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