Ofensiva de la UE y los gobiernos europeos: «Quédense»

«Sin vosotros, no solo Europa, sino toda la comunidad occidental se debilitará», pidió ayer el presidente del Consejo de Europa, Donald Tusk

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk

Bruselas / Corresponsal

A dos días del histórico referendo británico de permanencia en la UE los cantos de sirena desde el Viejo Continente cobran vigor para redirigir el rumbo del voto hacia el sí. La política de no interferencia que guardaron hasta ahora líderes comunitarios y los gobiernos europeos saltó ayer por los aires en vísperas de la votación.

«Me gustaría apelar a los británicos en nombre de casi todos los europeos: Quédense con nosotros. Sin vosotros, no solo Europa, sino toda la comunidad occidental se debilitará», suplicó ayer el presidente del Consejo, Donald Tusk. El polaco admitió que sea cual sea el resultado que arrojen las urnas el jueves, los líderes europeos deberán hacer un análisis «largo y profundo del futuro de la Unión».

El proyecto se encuentra en un punto crítico, cuesta abajo y sin frenos, con señales de fractura en toda Europa. Sería «estúpido» ignorarlo, aseguró Tusk. El comisario de Economía, Pierre Moscovici, reconoce que el 23 J marcará un antes y un después en la historia del bloque comunitario, herido por todos sus costados: «Independientemente de lo que suceda, la UE ya no será la misma al día siguiente», aseguró el galo, para el que un hipotético triunfo del no daría «malas ideas» a otras fuerzas euroescépticas.

Para el primer ministro portugués, Antonio Costa, el futuro que le depara a los británicos y el del resto de europeos está forzosamente ligado: «Queremos que el Reino Unido permanezca con nosotros. Tendremos que estar siempre juntos, de cualquier forma», manifestó. 

Las pérdidas económicas pueden ser muy dolorosas, pero nada puede amenazar más al proyecto europeo que las consecuencias políticas del divorcio. «Si deciden irse, perderemos algo más que un país. Perderemos historia y tradiciones. Europa será mucho más pobre si el Reino Unido abandona», declaró el ministro de Exteriores alemán, Frank Steinmeier. Su homólogo francés pidió a los británicos no olvidar la historia común que comparten todos los europeos de «tragedias y también de muchas esperanzas».

Más preocupados por el efecto contagio se mostraron luxemburgueses y españoles. «No estoy seguro de que el no sea una buena elección para los británicos. Deberán caminar solos», advirtió el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn. El español García Margallo pidió acelerar el proceso de integración hacia los «Estados Unidos de Europa» si se produce el brexit, con el objetivo de contener las demandas de renacionalización de competencias que piden algunos países del este. Un camino por el que España camina casi en solitario.

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