El ecologista que nunca va en bicicleta

Patricia Baelo BERLÍN / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

CHRISTIAN BRUNA | EFE

Nadie duda que Van der Bellen ha llegado a la presidencia por el voto de rechazo, más que por méritos propios

24 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Si su contrincante, el ultraderechista Norbert Hofer, sorprendió a todos con el éxito cosechado en la primera vuelta electoral, Alexander Van der Bellen lo hizo en la segunda. Contra todo pronóstico, el profesor, economista y antiguo líder ecologista de 72 años se impuso en todas las capitales y en cuatro de los nueve Estados federados del país. «El resultado es un voto a favor de la tolerancia y de mantener el curso proeuropeísta», analizaba ayer el rotativo austríaco Der Standard. No obstante, nadie duda que Van der Bellen ha llegado a la presidencia por el voto de rechazo, más que por méritos propios. 

Su perfil es el de un político moderado, honesto y con experiencia. No en vano se presentó a los comicios como candidato independiente, pese a contar con el respaldo económico de Los Verdes. Pero si algo le define es su espíritu europeísta a la par que izquierdista, marcado por sus orígenes humildes. Hijo de una estonia y de un ruso que huyeron de la revolución bolchevique de 1917 para buscar asilo en el Tirol, Van der Bellen defiende la llegada de refugiados al país. Por ello, no son pocos los expertos que le auguran un futuro prometedor a la hora de representar a Austria en el extranjero, en un momento en que la crisis migratoria desempeña un papel decisivo. 

Oratoria irónica 

Sin embargo, su talante intelectual y su oratoria irónica le han jugado malas pasadas entre la clase trabajadora y la rural, que optaron por su rival. El problema de Van der Bellen es quizás su discreción. De hecho, ya ha adelantado que en principio no intentará ampliar sus funciones como jefe de Estado austríaco. 

Además, su imagen no encaja del todo con el estereotipo de un político ecologista clásico. Como muestra de ello, se declara amante de la automoción, fumador empedernido y jamás se le ha sido visto paseando en bicicleta por las calles de Viena. Es padre de dos hijos y se casó en segundas nupcias hace pocos meses.