Su capacidad para conciliar posturas opuestas y su prudencia, y distanciamiento a la hora de hablar lo llevaron al liderazgo de su partido
13 may 2016 . Actualizado a las 13:03 h.El sucesor de Dilma durante los próximos 180 días, Michel Temer, es el líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño desde hace 15 años. En Brasil es casi una frase hecha que nadie gobierna sin este partido centrista, que siempre obtuvo buenos resultados pero que desde 1994 no presenta ningún candidato a la presidencia. Hasta ahora, que el vicepresidente con Rousseff desde el 2011 (y presidente de la Cámara de Diputados en tres legislaturas) se cansó de ser una figura «decorativa».
Se inició en política en 1983 en São Paulo, donde fue secretario de Seguridad Pública en 1985. Desde 1987, en que fue elegido diputado por primera vez, empezó a tejer una sólida red de poder en la sombra. Trabaja en la conformación de su nuevo Ejecutivo, que ya tiene preparado, desde hace tres semanas, cuando la Cámara de Diputados propinaba a Rousseff el primer gran empujón hacia el impeachment, que impulsó su compañero de formación Eduardo Cunha.
Temer se granjeó su prestigio como constitucionalista por su trabajo en la Asamblea Constituyente de 1986, tras el final de la dictadura militar. Su capacidad para conciliar posturas opuestas y su prudencia, y distanciamiento, a la hora de hablar lo llevaron al liderazgo de su partido. Su popularidad entre los brasileños es baja: solo el 2 % lo votaría en unas eventuales elecciones.
Indiscreciones
Su proverbial, entre los periodistas políticos brasileños, circunspección choca con algunas indiscreciones en las últimas semanas, que no pocos sospechan premeditadas. La más sonada, la filtración del discurso de investidura, ensayado ante el espejo, seis días antes de la votación en la Cámara de Diputados, seguía a las que anunciaban la ruptura del PMDB con el PT, que arrastraba a otros aliados del partido gobernante que se disponían a escuchar sus ofertas.
Su expediente no está del todo limpio. Su nombre se mencionaba en varios escándalos de corrupción, pero la Fiscalía nunca presentó cargos contra él. Sin embargo, una multa por irregularidades en las donaciones a la campaña del 2014 le impide presentarse en el 2018 a presidente.