Se desvanece la esperanza de hallar personas aún con vida en Ecuador

REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

José Jácome | efe

Dos réplicas de gran intensidad provocaron momentos de angustia de madrugada

21 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El presidente Juan Manuel Santos vivía pendiente, como toda Colombia, de la suerte de José David Eras, un niño de 6 años que quedó atrapado entre los cascotes de un hotel de Pedernales. Bomberos colombianos que colaboran en las labores de rescate habían detectado mediante un escáner signos de vida donde suponían que había quedado atrapado. Ayer murió la esperanza de hallarlo vivo cuando su cuerpo fue rescatado de los escombros.

También el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, reconocía abatido, tras visitar la zona afectada, que «las posibilidades [de hallar supervivientes] se van reduciendo». «Lastimosamente, no permitieron las 72 horas que se debe permitir y desde el domingo ya hicieron remoción con maquinaria pesada, reduciendo mucho los espacios de vida en la estructura», se quejaba a AFP el teniente Ricardo Méndez, comandante de los bomberos colombianos. Los últimos números oficiales dan un recuento de 525 muertos, 1.700 desaparecidos y 4.065 heridos.

Ayer se volvieron a sufrir dos momentos de gran angustia cuando la tierra tembló a las 3.33 y a las 3.35 de la madrugada, con magnitudes de 6,1 y 6,3, según el director del Instituto Geofísico de Ecuador. Su epicentro se situó a una profundidad de 15,7 kilómetros y a 25 de Muisne y 73 de Propicia, poblaciones de la ya muy afectada costa pacífica. Las autoridades no activaron la alerta de tsunami y no se informó de que hubieran provocado nuevos daños.

Los supervivientes tratan de rehacer sus vidas en campamentos de tiendas de campaña levantados en espacios abiertos, donde reúnen las camas, armarios o incluso estufas que han podido recuperar. O en precarias construcciones cubiertas con toldos o planchas de chapa. Con el paso de los días, aparece la preocupación por la escasez de víveres y agua, a la que se suma la picaresca de algunos comerciantes: las tiendas están cerradas o venden muy caro y algunas subieron cinco veces los precios.

La ayuda internacional sigue llegando -España envió un segundo avión con 13 toneladas de agua, materiales de abrigo e higiene y grupos electrógenos-, pero su distribución es difícil, debido al mal estado de las vías de comunicación. El cónsul de Guayaquil informó de la muerte de una española que, al tener también nacionalidad ecuatoriana, no figuraba como extranjera.

Las repeticiones seguirán sintiéndose durante al menos tres o cuatro meses

Los temblores que se sintieron la madrugada de ayer fueron en realidad dos de las más de 500 réplicas del sismo del sábado. Los geólogos consideran normal que estos temblores menos intensos que el principal se sucedan durante 3 o 4 meses. Las de ayer fueron anormalmente intensas, pues para un terremoto de 7,8 lo normal es que sean de magnitud de entre 4 y 5. Lo que no merece mayor credibilidad es el rumor de que una placa tectónica colgante vaya a provocar un movimiento telúrico devastador. El terremoto habrá provocado una elevación de varios centímetros de la cordillera andina, al igual que el último de Nepal elevó el Himalaya.