La mayoría de los sirios refugiados en la ciudad turca de Gaziantep ignoraban que se celebrasen elecciones en su país y los que lo sabían mostraban indiferencia
14 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«¿Que hay elecciones?». «¿No era que Bachar al Asad las convocó, pero Rusia dijo que las pospusiera?» Desconcierto y desconocimiento entre los refugiados sirios que viven en la ciudad turca de Gaziantep. La mayoría ignoraba que ayer se estuvieran celebrando comicios legislativos en su país natal. Y quienes lo sabían, lo vivían con indiferencia. «Esto no son elecciones, es pura propaganda», afirma Adham.
«Ya lo eran cuando vivíamos allí. En las legislativas del 2012, estaba en la zona controlada por el régimen y tuve que ir a votar, lo hice hasta diez veces obligado por las fuerzas de seguridad que me decían además por quién tenía que optar», denuncia este joven estudiante de Damasco sobre las triquiñuelas del régimen para elevar la participación. «Bachar al Asad necesita demostrar que todo está bien y que tiene el control del Estado, pero no son legales ni democráticas», afirma la joven kurda Shala.
Sobre los 3.500 candidatos que se han presentado para ocupar los 250 escaños del Parlamento, saben aún menos. Tampoco del procedimiento a seguir si hubieran querido ejercer su derecho desde el exterior. La mayoría de los refugiados no tienen la tarjeta electoral obligatoria, emitida por el Gobierno. Tampoco han recibido información del Consulado de Estambul y, dado el alto número de opositores que concentra el sur de Turquía, no se atreven a preguntar a la diplomacia siria, como reconoce Tamman, que escapó hace cinco meses cuando llegó a su casa de Damasco una petición de búsqueda y captura.
Las terceras desde la guerra
Es la tercera vez que el Gobierno de Damasco ha convocado a los sirios a las urnas desde que comenzara la guerra civil, incluidas las presidenciales del 2014, en la que salió reelegido Bachar al Asad por amplía mayoría. Todo pese a la pérdida de territorio bajo su control y con millones de desplazados y refugiados sin posibilidad de participar. A los cinco millones de sirios repartidos por los países vecinos y Europa sin posibilidades de acercarse a las urnas, hay que añadir seis millones de desplazados internos que no podrán votar. El fin de la circunscripción única, una novedad de estas elecciones, obliga a votar en los centros asignados, pero muchos electores se han movido de su provincia por la guerra.
Las urnas solo se han colocado en un tercio del territorio. Quedan fuera las provincias de Raqa e Idlib, en manos del Estado Islámico y del Frente al Nusra, y zonas rebeldes. «Por ejemplo, Dera está controlado por el Ejército Libre Sirio que tiene sus propias elecciones para los consejos locales de la oposición. Solo una pequeña zona en el centro, donde el régimen se mantiene, ha podido votar», explica Ahmed, asesor legal de la organización siria La Gente Demanda Cambio que trabaja desde el sur de Turquía. Él tampoco ha votado, ni se lo plantea: «Son una farsa. Ganará el partido Baaz», el partido de Al Asad en el poder desde hace 25 años.
Aunque las imágenes mostraban una escasa asistencia, el Alto Comité Electoral extendió el horario de los centros electorales hasta media noche, aduciendo una «masiva participación».
La oposición prepara los comicios de la transición
Para la oposición, ayer no era la mejor fecha para retomar las conversaciones de paz en Ginebra, al coincidir con las elecciones convocada por Damasco para legitimar su control del Estado. Tampoco ayuda la nueva ofensiva para desalojar a los rebeles de la ciudad de Alepo, ya que se teme que haga saltar por los aires la tregua. Todo dependerá de la intervención de Rusia.
«El futuro de Siria no saldrá de unas elecciones falsas, sino de una transición política», declaró la Alta Comisión Negociadora desde Ginebra, donde se reinició el diálogo indirecto con la delegación del régimen, que llegará mañana.
Los sirios de Gaziantep, que acoge un potente entramado de oposición social y política, mostraban indiferencia ante los dos eventos. Samir, conectado al gobierno alternativo que se creó en Turquía al principio de la guerra y que fracasó por la permanencia en el poder de Al Asad, adelanta el nuevo proyecto en el que trabajan varias oenegés locales.
Modelo español
Un sistema de registro de electores que incluya toda la diáspora de refugiados y pueda ser utilizado en los comicios que han de celebrarse en el plazo de 18 meses, si las negociaciones avanzan. «Hasta que no pueda participar todo el mundo, y digo todo el mundo, de cualquier bando o posición, no podemos tener una Ejecutivo que garantice el futuro de Siria», comenta. Samir trabaja en la formación de una estructura institucional alternativa, para la que han estudiado incluso el modelo autonómico español.