«El EI envió a decenas de terroristas a Europa para sembrar el caos»

Dice que resulta imprescindible ejercer un mayor control de la venta de armas en Oriente Medio


redacción / la voz

Los actos terroristas con los que el Estado Islámico (EI) trata de inyectar el terror en Europa parece que no van a cesar. La propia organización yihadista lo advirtió en el comunicado en el que reivindicaba la masacre de Bruselas de la semana pasada: «Lo que os espera será más duro y amargo». El profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante y Coordinador de Oriente Medio y Magreb del OPEX de la Fundación Alternativas, Ignacio Álvarez-Ossorio, desmenuza las razones que han llevado al EI a recurrir a esa estrategia de miedo para luchar contra uno de sus grandes enemigos: Europa. También destaca que para derrotarlo no basta con el uso de la vía militar.

-¿Qué podemos esperar tras esa amenaza?

-Parece claro que el Estado Islámico ha cambiado de estrategia. De concentrar sus acciones en el interior del mundo árabe ha pasado a golpear a los países europeos que forman parte de la coalición internacional creada por EE.UU. en verano del 2014. El EI ha enviado a decenas de terroristas a territorio europeo para sembrar el caos. Por lo tanto, el atentado de Bruselas no será el último que veremos. Debe mejorarse la coordinación contraterrorista europea para tratar de desarticular las células durmientes que esperan consignas del EI para actuar.

-¿A qué nos enfrentamos?

-Hoy en día Al Qaida está muy debilitada como consecuencia de la campaña de asesinatos selectivos lanzada por EE.UU. tras los atentados del 11 de septiembre del 2001. En cierta medida, el EI ha ocupado su lugar desplazándola como principal organización yihadista transnacional. El EI tiene tres grandes enemigos. En primer lugar, los musulmanes suníes que se niegan a aceptar su lectura sectaria, apocalíptica y violenta del islam, que son los que más sufren su violencia. En segundo lugar, las comunidades chiíes que vienen sufriendo múltiples atentados en la última década y que son tachados de apóstatas por considerar que han abandonado el verdadero islam. En tercer lugar, los países occidentales, a los que se considera como los nuevos cruzados. Por último, no debemos olvidar a las minorías confesionales orientales, contra las que el Estado Islámico ha lanzado un auténtico genocidio.

-¿Por qué ataca en Europa?

-La prioridad del EI era asentar su posición en Oriente Medio y expandirse territorialmente por dicha región. No obstante, cometió un grave error al decapitar a varios rehenes occidentales. EE.UU. y otros países europeos reaccionaron atacando sus feudos en Siria e Irak. Hoy en día se ha convertido en el enemigo público número uno de Occidente. Ante los reiterados bombardeos de sus feudos, el EI ha pasado a la ofensiva atentando contra Francia y Bélgica, dos países que toman parte en dicha coalición. También Alemania y Reino Unido son objetivos estratégicos, aunque allí los intentos de atentados han fracasado hasta el momento.

-¿Qué estrategia deberían tener los estados de Europa para luchar contra los terroristas?

-En el corto plazo, los esfuerzos deben ir destinados a impedir nuevos atentados, además de a derrotar al EI, algo que no se logrará solo por la vía militar.

-¿Hay que controlar el comercio de armas que hay ahora?

-Resulta imprescindible realizar ahora un mayor control sobre la venta de armamento a los países de la región, ya que algunos de ellos comparten objetivos y simpatizan claramente con grupos como Al Qaida y EI. España, por poner un ejemplo, sigue vendiendo armas a Arabia Saudí, que las emplea en Yemen, donde simpatiza con Al Qaida y está cometiendo crímenes de guerra y lesa humanidad al atacar a objetivos civiles, escuelas y hospitales. Por último, debe combatirse además el discurso sectario e intolerante del wahabismo, que es financiado y promovido por varias petromonarquías del Golfo. El wahabismo es ahora el caldo de cultivo idóneo para el nacimiento de movimientos como Al Qaida o EI.

«Arabia Saudí e Irán no han dudado en azuzar el sectarismo»

Los graves conflictos que continúan abiertos en países de Oriente Medio como Siria, Irak, Libia, donde luchan grupos de muy diversa ideología apoyados cada uno por países del entorno, han influido directamente en el auge del radicalismo. Lo mismo parece ocurrir con el fracaso de las primaveras árabes con las que llegó a vislumbrarse un cambio hacia una nueva sociedad democrática que ahora, años después, parece tan solo una quimera.

-¿De qué forma ha influido todo eso en el aumento del radicalismo?

-Las primaveras árabes fracasan por varias razones. Entre ellas podemos hablar también de la falta de apoyos occidentales a los movimientos reformistas árabes que pretendían poner fin al autoritarismo que reinaba en esos Estados. Mucho más relevante fue la frontal oposición de los regímenes más conservadores y autoritarios a la modernización y democratización del mundo árabe. Muchos de ellos intervinieron en países como Siria, Libia o Yemen para sabotear los procesos de cambio político.

-¿Qué pasa ahora con Arabia Saudí e Irán? ¿Qué papel juegan en toda la zona?

-El caos que asola la región tampoco puede entenderse sin aludir a la guerra fría que enfrenta a Arabia Saudí con Irán, dos regímenes autoritarios y alérgicos a la democracia que no han dudado en azuzar el sectarismo para tratar de salvaguardar sus interes.

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