«Aviso de cómo está el mar para que la gente no coja un bote hacia la muerte»

Mohamed y el resto de voluntarios hacen guardia para avisar de cualquier emergencia en el WhatsApp coordinado desde Vigo por Ángeles de Andrés

La red de voluntarios que vigila a las mafias La red de voluntarios que vigila a las mafias

redacción / la voz

Mohamed Hassan Hajira durmió poco. Este capitán de la mercante sirio pasó la noche pendiente de los mensajes de localización de un grupo de refugiados que habían embarcado en un bote que salió de madrugada desde Turquía rumbo a una isla griega. Los refugiados que habían fiado sus vidas a la mafia le iban pasando por teléfono su localización a través de Google Maps. Pasados unos minutos el bote se perdió. Mohamed tembló de terror. Pensó en una nueva desgracia. Uno nunca se acostumbra a los naufragios, a los cadáveres arrastrados por el mar. Pero esta vez hubo suerte. El bote llegó a su destino. Mohamed y el resto de voluntarios que hacen guardia para avisar de cualquier emergencia en el WhatsApp coordinado desde Vigo por Ángeles de Andrés respiraron tranquilos.

«A veces llegan botes llenos de niños o gente enferma. Cada día ves personas que no tienen dinero durmiendo en cualquier lado», relata. En su grupo hay gente que está pendiente de lo que ocurre cada día en el Egeo desde Galicia, Asturias, Turquía, Grecia, Suecia, Australia, Corea del Sur... La noche en vela de Mohamed fue justo después de conocer la intención de Bruselas de devolver a suelo turco a todos los refugiados que habían llegado a Europa sin visado. Hace unos días la idea se materializó formalmente.

Ayuda diaria

Pero el grupo no tiene intención de dejar a nadie a la deriva. Harán todo lo que puedan para ayudarles dentro de la legalidad. La labor de este capitán de la marina mercante que ha logrado el estatus de refugiado en Suecia resulta fundamental.

¿Qué hace? «Aviso de cómo está el mar para que la gente que está pendiente de subir a un bote no se embarque en un viaje con rumbo a la muerte», indica. El último fin de semana del 2015 lograron que ninguna persona subiera a un bote. Pese a lo que contaban los traficantes, los refugiados se negaron porque el parte meteorológico que les marcó el capitán a través de la Red les recomendaba no hacerlo. Dos veces al día introduce en una página de Facebook el estado del mar, las corrientes... Con esos datos los refugiados que han abonado peaje a las mafias saben cuándo pueden subir o no a los botes. No hay que fiarse de los que llevan los botes, advierten. «Al detectar algún problema llamamos a los guardacostas para que vayan al rescate o a los grupos de ayuda que trabajan rescatando botes», dice el capitán a través del teléfono.

Este hombre, que durante años realizó una ruta en un barco mercante entre Turquía y Libia, llegó a Europa el 14 de septiembre. Salió de su casa y atravesó Turquía, cruzó la frontera macedonia rumbo a Serbia, atravesó Hungría, Alemania y Suecia. Y ahora vive allí «con 170 euros que cobro del gobierno sueco por ser refugiado. Solo en Internet gasto 200, pero no quiero nada para comer u otras cosas, lo único que queremos es que ayuden a todo el mundo».

Hace cuentas: «Hay unos diez millones de refugiados, tenemos quince países europeos junto con Canadá. Con enviar 500.000 a cada uno esta resuelto». Cree que «la gente de Europa no es como sus gobiernos, porque nos ayudan». Y él no va a dejar de ayudar nunca.

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