Cameron, en campaña para evitar el «brexit»

Rita Álvarez Tudela LONDRES / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

ANDY RAIN | EFE

Seis ministros defenderán la opción del no en el referendo fijado para el 23 de junio

21 feb 2016 . Actualizado a las 09:05 h.

David Cameron ha logrado casi todo lo que quería en Bruselas, pero la verdadera batalla comienza ahora. Toca luchar para que le compren el acuerdo en casa. Sin tomarse ni una jornada de respiro tras las maratonianas jornadas del Consejo Europeo, el primer ministro británico inició ayer la campaña para evitar el brexit en el referendo que quedó fijado para el 23 de junio.

La vuelta de Cameron a Londres comenzó con una reunión de dos horas con su Gabinete. En ella quiso escuchar la opinión de todos sus ministros. Todos tienen libertad para escoger su opción ya que quedaron exentos de seguir la línea del partido. Una reunión que además mostró la excepcionalidad de la jornada, pues el Gabinete no se reunía un sábado desde hacía 30 años, en plena guerra de las Malvinas.

«No amo Bruselas, amo al Reino Unido, y soy el primero en decir que todavía hay muchos modos en los que Europa necesita mejorar y que la tarea de reformar Europa no termina con el acuerdo de ayer», dijo un Cameron ojeroso en un breve discurso en el número 10 de Downing Street. Calificó el referendo como «una de las decisiones más importantes que habremos de tomar en nuestras vidas», lo cual unió a «un riesgo en un momento de incertidumbre y un salto al vacío».

Y comenzó el discurso del miedo. La salida de la Unión Europa amenazará la «seguridad económica y nacional» del país y «sería un paso hacia la oscuridad». Unas palabras con las que no consiguió meterse en el bolsillo a todos sus ministros. Al menos seis de ellos defienden romper relaciones con Bruselas. Es el caso del de Justicia, Michael Gove; el de Trabajo y Pensiones, Iain Duncan Smith; la responsable para Irlanda del Norte, Theresa Villiers; el de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes, John Wittingdale, el de Empleo, Priti Patel, y la líder de la Cámara de los Comunes, Chris Grayling. De la que sí tendrá el apoyo incondicional es de la ministra de Interior, Theresa May, uno de los pesos pesados de su Gobierno. Sin embargo, queda abierto el interrogante sobre qué hará el alcalde de Londres, Boris Johnson, favorito a suceder a Cameron en el Partido Conservador.

El del 23 de junio será el segundo referendo sobre Europa que se celebre en el Reino Unido tras el de 1975, dando la oportunidad de votar ahora a todos los británicos menores de 59 años que no pudieron hacerlo en aquella ocasión. Uno de los que sí lo hizo fue el líder laborista, Jeremy Corbyn. Entonces votó en contra, ahora lo hará a favor. Para Corbyn, la negociación de Cameron es «irrelevante» para los problemas de los británicos y defiende a Bruselas como «un marco vital para el comercio y la cooperación con Europa en el siglo XXI».

«Patético»

El que promete no dejar perder esta oportunidad es el líder del eurófobo UKIP, Nigel Farage, que calificó el acuerdo alcanzado por Cameron como «patético» y pidió abandonar la UE para «tomar el control de nuestras fronteras, gobernar nuestro propio país y dejar de entregar 55 millones de libras (72 millones de euros) cada día a Bruselas».

De momento, las encuestas muestran una sociedad muy dividida, en la que el 36 % están a favor de romper los vínculos con la UE, mientras que el 34 % quieren seguir formando parte de la Unión, pero un 23 % sigue aún indeciso. Serán de ellos de quienes finalmente dependerá el brexit. Así las cosas y ante el miedo a perder más apoyos, Cameron anunció que el lunes comenzará la tramitación del proceso legal del referendo en el Parlamento.

El ministro Michael Gove traiciona a su amigo

Decepcionado. Así estaba ayer Cameron cuando finalmente su amigo personal y ministro de Justicia, Michael Gove, le reconoció que apoyaría el brexit, pese a los rumores que apuntaban a que finalmente daría el visto bueno al acuerdo de Bruselas, como hizo finalmente la titular de Interior, Theresa May.

«Michael es uno de mis más antiguos y mejores amigos, pero ha querido sacar al Reino Unido de la UE durante los últimos 30 años», reconoció el primer ministro, mientras Gove admitió que comunicarle su postura fue «la decisión más difícil» de su vida política.

Para el ministro de Justicia, esta oportunidad no se volverá a presentar en su vida y se mantendrá «fiel a sus principios» para abandonar una Unión Europea que considera sumida en el pasado. Lo contrario de lo que opina la ministra Theresa May, para quien el acuerdo de Cameron incluye cambios «importantes» que impedirán que se abuse de la libertad de movimientos y «fortalecerán» su capacidad para deportar a criminales extranjeros peligrosos.