Por qué Asad ataca Alepo

Miguel Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

INTERNACIONAL

Poco ha durado la conferencia de paz de Ginebra convocada para poner fin al conflicto de Siria. Tan solo unos días. Staffan de Mistura, el voluntarioso mediador de la ONU que la dirige, habla de una suspensión «temporal», como si se tratase de un receso. En realidad, se trata de una batalla. Los yihadistas sirios la llamaron «la madre de todas las batallas» cuando la iban ganando: es la lucha por Alepo, la segunda ciudad de Siria, su capital comercial y la llave que abre el norte del país, que se ha reanudado con toda su fiereza.

¿Por qué ha decidido el Gobierno sirio lanzar su ofensiva en Alepo ahora, justo cuando comenzaba la reunión de Ginebra? En parte ha sido impaciencia con las conversaciones, enzarzadas en los preliminares, pero sobre todo es fruto de una necesidad táctica. El Frente Al Nusra (Al Qaida), que se había replegado hace tiempo a su bastión de Idlib, al suroeste, llevaba ya unas semanas reforzando su presencia en Alepo y entre los mandos sirios existía la certeza de que se preparaba una ofensiva para aliviar la presión que está ejerciendo el ejército sirio sobre Idlib. Damasco ha decidido pasar a la acción, aún sabiendo que esto suponía sacrificar la conferencia de paz, que a la larga se le presentaba de cara. Por desgracia, en la guerra es siempre más útil ganar batallas que conversaciones.

De momento, el ejército sirio, con el apoyo aéreo ruso, está ganando. Ayer había logrado ya liberar Nubbol y az-Zahraa, dos localidades chiíes que llevaban más de tres años asediadas. Y lo más importante es que, de paso, ha cortado la línea de abastecimiento por la que los rebeldes de Alepo recibían armas desde Turquía. Es una espectacular vuelta de las tornas: durante más de un año, fueron las tropas del Gobierno, y sus milicias aliadas cristianas y armenias, las que padecieron un duro asedio en Alepo; ahora son los rebeldes quienes están atrapados. Las decenas de miles de refugiados que se han puesto camino de la frontera turca son en su mayoría campesinos suníes de los alrededores de Alepo que no quieren quedarse cercados.

Ese nuevo asedio de Alepo todavía puede ser largo, pero sus consecuencias son ya importantes. Se trata del último bastión que posee el Ejército Sirio Libre, la única milicia (relativamente) moderada de la oposición. Queda así fuera de juego para el resto del conflicto, dejando al Frente Al Nusra, la filial de Al Qaida, como la única fuerza opuesta a Asad en el oeste del país. El ejército sirio, ahora con las manos más libres, puede ir a por Al Nusra o puede lanzar una ofensiva hacia el oeste, hacia Raqa, la capital del Estado Islámico...

El nombre ya lo hacía presagiar: «La madre de todas las batallas» no ha engendrado sino más batallas.