La UE, sin un plan B ante el derrumbe de Schengen por la crisis migratoria

El FMI señala que la llegada de refugiados generará crecimiento económico


Bruselas / Corresponsal

Schengen se hace añicos. El espacio de libre circulación en Europa se desmorona a marchas forzadas ante la mirada impotente de la Unión y la inacción de los líderes europeos. El martes Donald Tusk y Jean Claude Juncker lanzaron la última llamada de auxilio a los Gobiernos nacionales. Ayer lo hizo el primer ministro holandés, Mark Rutte, que ostenta la presidencia de turno de la UE. «El tiempo se agota. Necesitamos una reducción drástica del flujo de refugiados a lo largo de las próximas seis u ocho semanas y garantizar el control de la llegada de inmigrantes», exclamó ante la Eurocámara. El mensaje no iba dirigido a los eurodiputados, sino a las capitales. 

A Grecia e Italia se les pide responsabilidad. Aún no han puesto en marcha todos los centros de registro e identificación de refugiados (hotspots). Una de las causas es la falta de expertos que el resto de socios se comprometieron a enviar. «No podemos esperar más. Hay que implementar las propuestas de la Comisión Europea», advirtió Rutte, quien quiere evitar a toda costa «pensar en un plan B». La advertencia también incluye a los países que siguen dando la espalda al plan de reubicación de refugiados. 

Bruselas prepara a contrarreloj una alternativa al actual sistema europeo de asilo. En marzo presentará su propuesta. «El Tratado de Dublín ya no funciona, es un hecho», reconoce la Comisión. Pero ningún plan podrá ser negociado y salir adelante si, para entonces, los países miembros no han cumplido sus obligaciones. 

Mientras el órdago pone contra las cuerdas a los Gobiernos nacionales, más preocupados por el coste electoral que por la gestión eficiente de la crisis migratoria, Schengen se derrumba piedra a piedra. A los controles internos de fronteras en Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania, Francia, Malta y Austria se suman las duras medidas que han adoptado algunos de sus Ejecutivos para cortar el paso a los refugiados.

Decisión de Viena

El Gobierno de Viena anunció ayer mismo su intención de limitar el flujo de refugiados este año a 37.500, frente a los 90.000 que recibió en el 2015. «No podemos acoger a todos los solicitantes de asilo», justificó el canciller Werner Faymann. Si el país centroeuropeo adopta esta medida, que podría violar el derecho de asilo, Eslovenia también tomará represalias, según anunció su primer ministro, Miro Cerar.

Un efecto dominó que provocaría colapsos y caos interno. Dinamarca fue uno de los primeros países en bordear la legalidad al proponer la sustracción a los refugiados de sus activos por valor de más de 1.300 euros para costear su acogida. El controvertido proyecto de ley será debatido el lunes en el Parlamento Europeo. 

La «carga» económica se ha convertido en uno de los principales argumentos para rechazar la acogida de refugiados. Países como Hungría, República Checa o Finlandia se han mostrado muy reticentes al respecto. Sin embargo, el FMI señala que la llegada masiva de refugiados sirios a Europa conllevará un mayor crecimiento económico para los países receptores.

Mueren de frío una niña y una mujer al tratar de llegar a la isla de Lesbos

Una niña de 5 años y una mujer de 35 murieron de frío ayer al volcar las dos botes en los que intentaban llegar a la isla griega de Lesbos. A pesar de la ayuda de los equipos de socorro, la niña falleció al llegar al puerto, indicó a AFP la policía portuaria. Una patrulla de Frontex recogió el cuerpo de la mujer fallecida de hipotermia. Las temperaturas en Lesbos están en torno a los cero grados, pese a ello ayer más de mil personas, entre ellos cientos de niños, lograron llegar.

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