España traslada a la UE la preocupación por Venezuela

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

JUAN BARRETO | AFP

Caracas pide a Margallo que no interfiera en su país

19 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El complejo panorama político, social y económico abierto en Venezuela tras los comicios de diciembre sigue copando la atención de la Unión Europea. El Consejo de Exteriores de la UE constató ayer la «preocupación» de buena parte de los socios europeos ante la persistente inestabilidad y fragilidad democrática en el país. Así lo manifestaron tras la petición del Gobierno español de hacer una breve mención a los últimos acontecimientos en el país sudamericano.

La cesión del testigo al frente del país no está siendo todo lo transparente y rápida que desearían los ganadores de los comicios, el frente unido que formaron los opositores a Nicolás Maduro y el chavismo. A Europa, y especialmente a España, le inquietan los últimos pasos dados por el Ejecutivo de Caracas para tratar de blindar el actual régimen: «El Gobierno ha hecho algunos movimientos que, como mínimo, crean preocupación», aseguró el ministro José Manuel García-Margallo, al referirse a los nombramientos de magistrados por parte de la vieja Asamblea, la resurrección de un parlamento comunal que en la práctica no existía, la limitación del control del Legislativo y la petición de incapacidad de tres diputados de la oposición que finalmente serán apartados. «No son buenas señales», reconoció. 

Interés económicos

Los temores van más allá del respeto a los valores fundamentales y los derechos humanos. La UE tiene también intereses que defender más allá del charco. Al menos 500.000 ciudadanos europeos viven en Venezuela y las inversiones de grandes compañías españolas están expuestas a los vaivenes tanto políticos como económicos del país. Margallo expresó su deseo de que tanto el Gobierno como la Asamblea venezolanos «respeten los papeles atribuidos en la Constitución» y que garanticen el Estado de derecho y la separación de poderes. «Es necesario para una auténtica reconciliación nacional», aseguró. 

De ese diálogo y entendimiento entre las dos partes dependerá en buena medida el rumbo económico del país. «Es una condición necesaria para sacar a Venezuela de una situación económica catastrófica», advirtió el ministro en funciones de Exteriores aludiendo a los problemas de crecimiento, inflación y desabastecimiento que sufre el país.

La de ayer fue la última de las llamadas de atención periódicas que lanza el Gobierno español a Venezuela utilizando esta vez el respaldo de la UE como trampolín. La maniobra de presión no sentó nada bien a la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, quien exigió a Margallo que no vuelva a interferir en la política de su país y le sugirió que se ocupe de la «crisis de gobernabilidad» que sufre España y del «desastre social que ha sumido al país en la precariedad» antes de opinar «sobre lo que no sabe».