La religión como mero instrumento para imponerse en Oriente Medio

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INTERNACIONAL

El origen del enfrentamiento entre los suníes y los chiíes

05 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Son históricos rivales, pero Irán y Arabia Saudí han evitado la lucha directa y optado por hacerse la guerra en los distintos conflictos que asolan Oriente Medio, la llamada proxy war. Aun así, solo interrumpieron sus relaciones entre 1987 y 1991, después de los enfrentamientos entre peregrinos iraníes y saudíes en La Meca. La crisis actual llega en uno de los momentos más volátiles de la región y amenaza con provocar aún más radicalización y sectarismo.

¿A que se debe la rivalidad entre chiíes y suníes?

La disputa por quién sería el sucesor del profeta Mahoma en el siglo VII dio origen a la división. Los partidarios de su yerno, Alí, fueron bautizados como chiíes. Los suníes deben su nombre a la Sunna, en la que estaba escrito que el elegido fuera por mayoría de la comunidad musulmana. Dos variantes con igual dogma que convivieron sin mayor animadversión hasta que en el siglo XX Irán y Arabia Saudí instrumentalizaron las confesiones para luchar por el poder político en la región. Desde la creación de la república islámica de Irán en 1979, Riad ha intentado contener su influencia y mantener la supremacía religiosa.

¿Por qué se han deteriorado las relaciones?

Las dos teocracias están enfrentadas desde entonces a través de terceros actores; como ahora en Yemen y Siria apoyando a grupos sectarios afines. El pacto nuclear con EE.UU. alentó la ira de los saudíes al ver ganar posiciones a su rival, que además está reforzando su influencia por países árabes como Líbano, Irak y Siria. En septiembre, tras la avalancha en La Meca que terminó con la vida de más de 2.236 personas, entre ellas 464 iraníes, Teherán aprovechó para pedir el control del lugar santo musulmán. Un desafío que tensó aún más la cuerda.

¿Qué consecuencias trae la ejecución del clérigo ejecutado Al Nimr? 

La monarquía petrolera lleva cinco años reprimiendo manifestaciones reformistas en sus fronteras. Entre los 47 ejecutados del 2 de enero, además de terroristas, fueron sentenciados suníes y chiíes por motivos políticos. Un mensaje contra los que desafían a la familia real Al Saud, que muestra la impotencia del reino por controlar la oposición creciente, también entre la extensa realeza.

¿Hay peligro de una «fitna» suní-chií?

La propaganda sectaria y la creciente islamización, financiada por ambas potencias, ha calado lo suficiente como para que esta agitación política se refleje en la convivencia entre los civiles. Dificultará sin duda la reconciliación en Irak, de mayoría chií. La decisión también alimenta a los ultraconservadores iraníes pese a la moderación del presidente Hasán Rohaní. Ante la creciente volatilidad, los fundamentalistas de ambos lados ganan en una región que ya sufre una manifiesta radicalización visible en la aparición del Estado Islámico (EI).

¿Qué pasa ahora con el conflicto en Siria? 

Las esperanzas por que las negociaciones de paz en Siria avanzaran este año se han desvanecido. El impacto será negativo. Teherán y Riad respaldan a bandos opuestos en los diversos conflictos de la región y es previsible que endurezcan sus enfrentamientos en Yemen y Siria. La desconfianza provocada perjudicará también las alianzas en la lucha contra el Estado Islámico.