«No me presento para ganar, presentándonos ya hemos ganado»

m. c. REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

AHMED YOSRI | Efe

El acceso al voto femenino contrasta con la sistemática violación de los derechos de la mujer en la teocracia saudí

13 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«La mujer no nace, se hace». El viejo lema feminista cobró ayer un nuevo significado para la ultraconservadora sociedad de Arabia Saudí, que celebró las primeras elecciones en la historia del país con participación de las mujeres como electoras y candidatas. «No me presento para ganar. Presentándonos ya hemos ganado», afirmaba Badreldin al Sawari, una pediatra sexagenaria del centro de Riad que entró en campaña para demostrar que el Islam otorga derechos a las mujeres. Según los datos oficiales, de los 6.917 aspirantes solo 979 eran candidatas, y de los 1,5 millones de saudíes que se inscribieron en el censo para poder votar (de una población total de 28 millones), los registros femeninos apenas superaron los 130.000.

En una jornada histórica, las dificultades en este país teocrático que ocupa el primer lugar del mundo en violación de los derechos de la mujer fueron insalvables. Por problemas de transporte (las saudíes tienen prohibido conducir), por la segregación total de sexos impuesta por la comisión electoral, que atendiendo a la sharía (ley islámica) prohibió que los candidatos empleasen fotografías en su propaganda o pronunciasen discursos ante personas del otro sexo y, sobre todo, por el aplastante rechazo social a este derecho al voto femenino concedido por el fallecido rey Abdalá en el año 2011. Según un estudio de Esbar, el 72,5 % de los saudíes rechazan las candidaturas femeninas en estas elecciones locales, el 8,7 % las aceptan con restricciones y solo el 11,3% las respalda abiertamente.

Pese a todo (y al bloqueo burocrático a candidaturas de activistas que no consiguieron prosperar), la jornada fue de celebración y esperanza. «Lo hice todo yo sola y lo mejor que pude. Me siento orgullosa», explicaba Aljazi al Hosaini, una consultora de 57 años que hizo campaña a través de su página web, de modo que votantes de los dos sexos pudieron consultar el programa. Tímidos avances, pero históricos en un país en el que las mujeres, sometidas de por vida a la tutela del padre, el marido, el hermano o el hijo, no pueden dirigirse a los hombres en público y dependen del permiso masculino para viajar, abrir una cuenta bancaria, trabajar o acceder a asistencia sanitaria.