Juan Ferreiro: «España no controla la formación de imanes en su territorio»
INTERNACIONAL
El catedrático de Derecho Eclesiástico en la Universidade da Coruña descarta la existencia en Galicia de un discurso radical capaz de generar violencia
19 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Los atentados de marzo en el Museo del Bardo le sorprendieron en Túnez como ponente del Foro Social; los de la sala Bataclan, en París, aunque en tránsito a Estrasburgo, donde participa esta semana en el coloquio internacional sobre formación de imanes que organiza la universidad de esta ciudad, puntera en estudios islámicos. El gallego Juan Ferreiro Galguera, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidade da Coruña y ex subdirector general de Asuntos Religiosos en el Gobierno de Rodríguez Zapatero, plantea en Estrasburgo la necesidad de regular la formación de los imanes en España.
-¿Cómo funciona la formación de imanes en nuestro país?
-No existe un reconocimiento oficial en el ámbito universitario y, por tanto, el Estado español no controla la formación de imanes en su territorio. La Iglesia católica tiene siete universidades en España y el Estado sabe lo que se imparte en cuanto a derechos humanos, por ejemplo. Con los musulmanes pasa como con los protestantes: los centros no tienen un reconocimiento oficial.
-¿Quién forma entonces a los imanes en nuestro país?
-Hubo una enseñanza reglada en la UNED y en la Universidad Camilo José Cela, pero entre el 2009 y el 2011. Ahora solo existen unos cursos de cuatro fines de semana que organiza la Federación de Entidades Religiosas Islámicas de España [FERI], una de las dos organizaciones que integran en nuestro país la Comisión Islámica.
-¿Qué enseñanzas proporcionan esos cursos de la FERI?
-Pues si son de cuatro fines de semana una vez al año, ya nos podemos imaginar. Es mejor que nada, pero no llega, no es una formación sólida. Son cursos itinerantes, no se imparten en un lugar concreto y no tienen reconocimiento ni control estatal. Esta situación obedece en parte a que, si bien una ley española establece el derecho de los musulmanes a crear centros de formación de ministros de culto, ningún Gobierno la ha desarrollado. Si se hiciese, tendríamos una voz autorizada para los imanes musulmanes en nuestro país y un Estado que intervendría en esa formación a través de los programas.
-¿Pero qué imanes ejercen entonces en España?
-Aparte de los pocos que puedan salir de estos cursos, la mayoría vienen de países como Marruecos. A veces no saben ni nuestro idioma. Llegan para liderar la oración del viernes, pero en muchas comunidades pequeñas hace de imán la persona que tiene más conocimientos del Corán.
-¿Cuántas mezquitas hay en nuestro territorio?
-Hay un Registro de Entidades Religiosas en el que aparecen unas 900 mezquitas, pero es voluntario, así que no están todas a pesar de que la inscripción sirve para evitar el pago del IBI. Calculo que en España hay unas 1.200, que son en realidad lugares de oración, porque mezquitas con minarete hay 12.
-Y esas 300 que faltan hasta 1.200?
-Pues eso, no están registradas.
-¿Tenemos mezquitas radicales en España?
-Hay mezquitas radicales, aunque no se sabe cuántas, pero la mayoría son normales. Los focos conflictivos están en barrios de Ceuta, Melilla y Barcelona. En Galicia, en cambio, no hay problemas de violencia. Pero la cuestión es que al no haber esa formación reglada ni una voz autorizada del islam, millones de musulmanes pacíficos en nuestro país están en una posición débil frente a los mensajes que reciben, por ejemplo, a través de las redes sociales.
-¿E imanes radicales?
-Puede que los tengamos, al amparo de esa falta de control estatal, aunque ahí habría que hablar más bien ya de control policial.
«Lo que no podemos hacer es empezar a cerrar mezquitas porque sí»
Ferreiro aboga por no echar gasolina al radicalismo
-¿Es partidario de la expulsión de los imanes radicales que propugna ahora Francia?
-Expulsarlos o castigarlos... Todos podemos estar de acuerdo con eso, pero hay que tener cuidado con lo que se hace y no dejarse llevar de un modo irreflexivo por los recientes ataques terroristas. Conservador no es lo mismo que terrorista. A este último es al que hay que perseguir, esté en las mezquitas o en Internet, pero lo que no podemos hacer ahora es ponernos a cerrar mezquitas porque sí. Son lugares de culto. Si en una iglesia católica aparecen dos curas pederastas, ¿también hay que cerrarla?
-¿Se refiere usted a evitar la psicosis?
-Sí, a combatir la idea de que hay radicales islámicos en todas las esquinas. Comprendo la reacción primaria a los atentados, pero hay que tener cuidado y no dejar que la inteligencia se nuble por la pasión. Con los bombardeos en Siria, por ejemplo, pueden pagar justos por pecadores y esas víctimas colaterales son gasolina para el radicalismo.
-¿Cómo habría que actuar?
-La clave, insisto, está en el control de la formación de los imanes, porque los musulmanes bien formados tienen la obligación de rechazar la violencia, pues el Corán dice claramente que si matas a una persona es como si matases a toda la humanidad.