El yihadismo versión 3.0

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

El Estado Islámico, que ya desplazó a Al Qaida como referencia, combina su retorno a la cultura medieval de las cruzadas con su dominio de la comunicación viral en la Red

17 nov 2015 . Actualizado a las 12:32 h.

«Entre un caballo fuerte y uno débil, la gente elegirá al fuerte». Esta frase de Osama Bin Laden a sus seguidores en Kandahar ha sido el itinerario profético de su propia organización, Al Qaida, convertida finalmente en un caballo débil que perdió su posición de organización de referencia en el yihadismo global frente a la tercera oleada islamista que representa el Estado Islámico (EI). Sus integrantes no se esconden en cuevas de montañas remotas, como diría Aznar, sino que han materializado el sueño de comenzar a reconstruir el antiguo califato, manteniendo un poder territorial en Siria y en Irak que les permite financiarse holgadamente a través del petróleo y mantener una forma de vida autónoma que pretenden imponer a los pueblos que conquistan, algo que nunca consiguió Al Qaida en sus distintas versiones territoriales.

Esta tercera fase -la primera fue la forja de la hegemonía de Al Qaida y la segunda, todo lo que sucedió a partir del 11-S- que ha definido Fernando Reinares, investigador principal de terrorismo internacional del Real Instituto Elcano, ha logrado que el yihadismo global «esté más extendido que nunca y haya alcanzado cotas mundiales de movilización inusitadas». A todo esto suman un control perfecto de los nuevos medios de comunicación, donde practican un exhibicionismo cruel de su brutalidad, pero que logra seducir, incomprensiblemente, a miles de jóvenes de los países occidentales. Saben que en esa recreación de la crueldad ganan más adeptos que sus competidores en la yihad global. Combinan a la perfección su deseo de retornar al oscuro mundo medieval de las cruzadas con una singular adaptación a las nuevas herramientas del mundo global, sobre todo la comunicación viral.

Origen

La desestabilización de Irak tras la guerra. Su génesis hay que buscarla en el gran error de la guerra de Irak, la marginación de los suníes y el desmantelamiento de un Estado y un ejército que, aunque servían a una dictadura, mantenían una cierta estabilidad en una zona compleja. El mismo dilema que se plantea ahora con Bachar al Asad, en Siria, el debate sobre si hay que preservar las estructuras autoritarias menos malas para evitar las más terribles. En principio este grupo surge en el 2003 vinculado a Al Qaida, con Al Zarqawi como líder. Después de su muerte en un bombardeo de Estados Unidos, se establece en el 2007 una administración islámica dirigida por Al Bagdadi. En octubre del 2009, llevan a cabo uno de sus primeros atentados masivos, matando a 155 personas en Bagdad.