Saharauis, 40 años de abandono

Rosa Paíno
R. Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

40 años de la marcha verde
La Voz

Rabat celebra por todo lo alto en El Aaiún el aniversario de la Marcha Verde

07 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Rabat no dejó pasar ayer la ocasión de celebrar por todo lo alto los 40 años de la Marcha Verde: banderas rojas y verdes al viento, cánticos patrióticos y loas a Mohamed VI resonaban en las calles de El Aaiún. En Tinduf, la zona argelina donde se agolpan desde hace cuatro décadas los refugiados saharauis, la estampa era muy distinta. La penuria se ha acentuado tras las lluvias torrenciales que han derribado unos 3.000 hogares y echado a perder los escasos víveres. Sus 25.000 habitantes siguen necesitando ayuda internacional, sobre todo jaimas y alimentos, para paliar las precaria situación en que se encuentran desde octubre.

La precipitada salida de los españoles dejó a los saharauis olvidados a su suerte y marcó el inicio de una crisis que, 40 años después, sigue sin resolverse.

El 6 de noviembre de 1975 unos 350.000 civiles marroquíes, portando ejemplares del Corán, fotos del monarca y banderas, emprendían desde el paso fronterizo de Tarfaya camino hacia El Aaiún, tras la orden dada por el rey Hasán II con el fin de terminar con casi un siglo de presencia española en el Sáhara. Era la Marcha Verde, bautizada así por ser ese el color del islam.

Tiempos convulsos

España vivía los últimos días del franquismo. El dictador agonizaba y la tensión era máxima entre los sectores prorrégimen y los prodemócratas. A la marcha le siguió la operación Golondrina, la evacuación general y obligatoria de militares y civiles españoles tras la firma el 14 de noviembre, seis días antes de la muerte de Franco, de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, que establecían la entrega del territorio a Marruecos y Mauritania a espaldas del pueblo saharaui. Cuarenta años después la mitad de los saharauis viven en condiciones infrahumanas en el desierto de Tinduf y la otra mitad bajo ocupación y represión marroquí, como denuncian repetidamente Amnistía Internacional (AI ) o Human Rights Watch (HRW).

Veinticuatro años después del alto al fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, el referendo de independencia es ya papel mojado tras las trabas marroquíes al censo que hicieron la consulta irrealizable. Mientras, triunfa el proyecto de autonomía ofrecido por Rabat, con el beneplácito de España y de EE.UU., que desde los tiempos de Kissinger se mostró a favor de que Marruecos se quedara con el Sáhara.

Mohamed VI era esperado en El Aaiún desde hace varios días, pero su llegada no se produjo. Tampoco su esperado discurso para definir la autonomía y anunciar un paquete de inversiones en lo que Rabat denomina la provincia del sur. El jueves el monarca alauí indultó a 433 saharauis, la décima parte de los más de 4.000 presos indultados por el aniversario. La asociación de víctimas tiene contabilizados a 54 presos políticos. En los últimos días, se pedía el indulto para un grupo de 21 encarcelados hace cinco años.

El ministro saharaui de Cooperación, Brahim Mojtar, advirtió en una entrevista a Efe que si no se avanza en la solución política existe «una posibilidad real» de retomar las armas. Una amenaza que el Polisario esgrime cada cierto tiempo sin llegar nunca a materializarse.