Beata Szydlo, la nueva jefa del gobierno, es el ejemplo de la nueva generación política de la Polonia conservadora, católica y descendiente del proletariado nacido en las minas de carbón
27 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Beata Szydlo es el ejemplo de la nueva generación política de la Polonia conservadora, católica y descendiente del proletariado nacido en las minas del carbón. Su victoria devuelve al poder, después de ocho años en la oposición, a la formación nacionalista-conservadora Ley y Justicia (PiS) y a su líder, Jaroslaw Kaczynski. El país se escora a la derecha populista y euroescéptica.
Szydlo es la cara amable y desconocida. El nuevo estilo en el partido frente al irreverente Jaroslaw, fundador del PiS junto a su hermano gemelo. Fue la apuesta del líder, como lo fue Andrzej Duda, que logró en mayo la presidencia del país.
Algunos ven en Szydlo a la futura Angela Merkel polaca. Sus comparecencias moderadas y claras atrajeron a electores que en las dos anteriores legislativas no votaron por Kaczynski. Sus valores son el catolicismo y la familia. Su hijo mayor se prepara para ser sacerdote y ella como hija de minero es sensible con las clases desfavorecidas. Nació en Auschwitz, un bastión conservador como el resto del sur del país, y fue allí donde se inició en la política. El tiempo dirá si impone en el poder con el carácter fuerte que dicen que tiene o sencillamente se convierte en una marioneta en manos de Kaczynski.
El líder del PiS crispó durante sus años en el Gobierno las relaciones con la Unión Europa, Alemania y Rusia, y fue criticado por sus tendencias autoritarias. Solo apareció en la campaña para cargar contra los refugiados, de los que solo dijo traen el colera y los piojos. En el día de la victoria elogió a su gemelo Lech, muerto en un accidente aéreo en el 2010 en Smolensk (Rusia) cuando se dirigía como presidente a honrar a los miles de oficiales polacos masacrados por orden de Stalin.