Argentina despide la era Kirchner

Los sondeos vaticinan una segunda vuelta entre el aspirante oficialista y el conservador

De izquierda a derecha: Los candidatos Daniel Scoli, del Frente para la Victoria; Mauricio Macri, de Propuesta Republicana, y Sergio Massa, de Una Alianza Alternativa
De izquierda a derecha: Los candidatos Daniel Scoli, del Frente para la Victoria; Mauricio Macri, de Propuesta Republicana, y Sergio Massa, de Una Alianza Alternativa

redacción / la voz

Son seis los que están, pero a tres no se los espera. Entre Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa se repartirán más del 90 por ciento de los votos con los que uno de ellos dará carpetazo a 12 años de dominio del matrimonio Kirchner. Aunque no todos los argentinos desean un adiós definitivo. Cristina Fernández dejará en diciembre la presidencia de Argentina, porque, tras agotar dos mandatos, no puede repetir candidatura, pero sí podría volver a intentarlo en el 2019. Y, marchándose con un 40 % de aprobación, no son pocas las voces que ya lloran por su regreso.

Con este panorama, cualquier análisis a priori daría por triunfador indiscutible al candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli. Y lo será, según todos los sondeos, con amplia ventaja sobre el segundo. El suspense lo pone solo saber si tendrá margen suficiente para evitar medirse el 22 de noviembre en una segunda vuelta que se le pronostica más cuesta arriba. Descartado que obtenga el 45 % de los votos con el que se proclamaría presidente por la vía rápida, la intriga está en si superará por más de 10 puntos porcentuales al segundo en los sondeos, Macri, con lo que Argentina evitaría acudir a la segunda votación por primera vez en su historia. En tal caso, las apuestas están con su contrincante, que probablemente atraería a los votantes del probable perdedor, Massa.

El candidato del Frente para la Victoria no era, con su posición más de centroizquierda, precisamente el favorito de la presidenta, pero la tozudez de los sondeos se impuso y Cristina, que tuvo que conformarse con endosarle como candidato a vicepresidente a uno de sus más próximos, Carlos Zanini, solo al final de la campaña llamó a sus incondicionales a cerrar filas con él. Scioli evitó la confrontación directa con la Casa Rosada para forjarse una imagen de talante dialogante. Pero marcó las distancias con el antiguo régimen cuando empezó a colocar los nombres de sus afines en las carteras ministeriales, entre los que ninguno forma parte del núcleo duro del kirchnerismo.

El duelo Macri-Massa

El candidato conservador, Mauricio Macri, segundo en las encuestas, sueña con pasar a la segunda vuelta, en la que espera atraer los otros votos del cambio, los que se vayan hoy con el tercero de la cola. Ese era su lema y su grito de campaña, pero entre sus vagas promesas electorales deslizó que mantendría las políticas económicas mejor acogidas por los argentinos, buscando también el voto del 10 por ciento de los indecisos.

Con sus dos enemigos contendiendo en el campo de batalla de la economía, el tercero de la cola, Sergio Massa, también disidente del kirchnerismo, y más en el centro al que ambos intentan seducir, buscó la diferenciación poniendo énfasis en los problemas de seguridad ciudadana y en el aumento del narcotráfico, y parece que la estrategia le dio resultado, porque fue el único que subió en las últimas encuestas

Aunque no lo bastante para pasar a Macri a quien la tan manida aritmética electoral le tiene tendida una trampa, porque Massa, si pasara, tendría en el voto peronista muchas más posibilidades de desbancar a Scioli que Macri.

Pocos argentinos optarán por los otros tres candidatos: la diputada Margarita Stolbizer, del Frente Progresista que integran el Partido Socialista, Gen y Libres del Sur; el expresidente interino (2001) Adolfo Rodríguez Saa por Compromiso Federal (formado por peronistas disidentes); y Nicolás del Caño por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Pero, además tendrán que elegir a 130 de los 257 diputados y a 24 de los 72 senadores, además de a los gobernadores y diputados regionales en 11 provincias.

La economía, en caída libre

Los datos macro de la economía apuntan un panorama depresivo que pide un urgente cambio de rumbo. Cristina recibió de Néstor Kirchner en el 2007 un país en la senda de la recuperación económica, pero no fue capaz de mantenerla. Gane quien gane, los números serán su principal tarea si pretende superar el kirchnerismo. Pero no es esta la única preocupación de los votantes. La criminalidad se ha disparado y el narcotráfico mexicano y colombiano han calado. La Justicia es cuestionada por las presiones a las que la somete el Gobierno. Y la corrupción, los ciudadanos se han resignado a ella: «Los políticos se quedan con la plata, pero este Gobierno ha hecho cosas, porque se ven», afirma un votante de Scioli.

Daniel Scioli, del Frente para la Victoria

El precandidato oficialista que no quería Cristina. Daniel Scioli, 58 años, empezó en política cuando Carlos Menem fundó el Partido Justicialista (PJ). Fue el vicepresidente de Néstor Kirchner (2003-2007) y desde el 2007 es gobernador de la provincia de Buenos Aires. El núcleo duro del kirchnerismo lo mira con recelo desde que en el 2012 dejó clara su ambición por llegar a la presidencia. Además, siempre se opuso a que Cristina modificara la Constitución para poder concurrir a un tercer mandato y su línea política está más a la derecha del izquierdismo kirchnerista. La presidenta intentó anularlo políticamente dificultando su gestión como gobernador, pero finalmente llegó como único candidato oficialista. En un clima político crispado, su imagen conciliadora explica sus niveles de aceptación tras ocho años de gestión en una provincia que mantiene altos índices de violencia y pobreza.

Mauricio Macri, de Propuesta Republicana

Sus esperanzas están en que haya segunda vuelta. Mauricio Macri salta de la alcaldía de Buenos Aires a intentar conquistar la presidencia para los conservadores al frente del Pro, un partido surgido tras la crisis del 2001 que aglutina a peronistas, radicales y jóvenes profesionales. Tras ocho años al frente de la capital argentina, se presenta como el candidato del cambio bajo la fórmula Cambiemos, en la que participan la histórica Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, de centroderecha. De 56 años, su entrada en política fue tardía y no muy prometedora: en el 2003 perdió las primeras elecciones a las que se presentó a alcalde porteño y tuvo un criticado paso por el Parlamento. Pero se consolidó tras renovar su mandato en el 2011. Para definirse, Macri se considera un «emergente de la crisis del 2001». Inició la carrera hacia la Casa Rosada en medio de un proceso por escuchas ilegales.

Sergio Massa, de Una Alianza Alternativa

El disidente que fue ministro con los dos Kirchner. Sergio Massa saltó al estrellato político en el 2013 al derrotar al FpV en las legislativas en la provincia de Buenos Aires con el Frente Renovador, tras su paso (2008-2009) como jefe de Gabinete del Gobierno de Cristina. El más joven de los candidatos (43 años) es también el de vocación política más temprana. Fue diputado provincial en 1999 por el Partido Justicialista y se acercó al peronista Eduardo Duhalde, quien lo puso al frente de la Administración Nacional de Seguridad Social, donde destacó por un estilo moderno de gestión que cautivó a Néstor Kirchner. Su encontronazo con el kirchnerismo se produjo cuando en el 2010 los documentos de Wikileaks le atribuyeron críticas a Néstor. Su experiencia en la Administración y su gestión al frente del municipio de Tigre, uno de los más y prósperos de la provincia de Buenos Aires, son sus avales.

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