La líder del independentismo escocés no cierra la puerta a un segundo referendo si el Reino Unido aprueba la salida de Europa
16 oct 2015 . Actualizado a las 05:00 h.La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, no quiso aclarar ayer si está dispuesta a cerrar la puerta a un segundo referendo de independencia, al afirmar que este no es momento adecuado para presionar, pero lanzando un mensaje directo a David Cameron con la advertencia de que sacar a Escocia de la Unión Europea sí podría significar la puesta en marcha de la consulta.
En la apertura del congreso del Partido Nacional Escocés (SNP) en Aberdeen, en el que se debatirá el programa para las elecciones autonómicas de mayo del 2016, Sturgeon aseguró que respetará el no de los ciudadanos en septiembre del 2014, incluso aunque la victoria en los próximos comicios sea amplia. «Creo de todo corazón que Escocia debe ser independiente». «Dejadme ser clara: proponer otro referendo en el próximo Parlamento [de Edimburgo] sería equivocado sin una evidencia grande de que una significativo número de aquellos que votaron por el no hayan cambiado de opinión y la secesión sea el objetivo de una clara mayoría», afirmó. El debate es una cuestión «generacional» que no se limita a cada pocos años, y no se pueden plantear consultas una y otra vez hasta «conseguir el resultado deseado».
En una entrevista con la BBC recogida por Colpisa, la líder del SNP insistió en que la victoria electoral no es un signo de tal cambio, pero los recortes del Gobierno conservador de Londres, la adjudicación de las partidas presupuestarias para la construcción de cuatro submarinos nucleares y «el incumplimiento de la promesa de más transferencias» se traducirá en un apoyo creciente a la independencia.
Sí sería motivo para convocar una segunda consulta que Cameron apoye la salida del Reino Unido de la UE en el referendo que convocará antes del 2017. Sturgeon recordó que el premier dijo durante los debates sobre la independencia que «la única manera de proteger la permanencia [de Escocia] a la UE era votar no», por lo que la salida provocaría «un cambio fundamental en las circunstancias del voto del pasado año [...] y una quiebra de los términos de aquel voto».
A por el voto laborista
Con los laboristas escoceses fuera de Westminster (solo tienen un diputado en el Parlamento británico), Sturgeon resaltó la incapacidad de su líder, Jeremy Corbyn, para unir al partido, y se refirió a los desacuerdos internos sobre la renovación del programa Trident, al que el SNP también se opone. A la búsqueda del voto de centro-izquierda para obtener un tercer mandato en el Parlamento de Holyrood, definió al partido como «poco fiable e inelegible, e incapaz de hacer frente a los conservadores».