lnglaterra se queda sin minas

Rita Álvarez Londres

INTERNACIONAL

Los últimos 1.600 trabajadores aguardan en cualquier momento el cierre

10 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La minería llegará a su capítulo final en el Reino Unido en unos meses. Será cuando echen el cierre las dos únicas minas de carbón que queden abiertas en el país. En concreto, las de Thoresby en Nottinghamshire y la de Kellingley en West Yorkshire, que dan empleo a los últimos 1.600 mineros. La última en salir de la lista fue la de Hatfield en Yorkshire. Tenía previsto cerrar en agosto del año que viene pero no aguantó hasta tal fecha. La razón para tal cambio de planes fue que sus responsable no encontraron mercado para vender su carbón, por lo que en junio se vieron obligados a poner fin a casi un siglo de trabajo. El cierre dejó a 420 trabajadores en la calle, uno de ellos, Lee Saunders, de 36 años. A este hijo y nieto de mineros, el anuncio del cierre de la mina le llegó con un frío mensaje al móvil cuando estaba en el jardín de su casa. «No me lo podía creer. Obviamente sabíamos que iba a cerrar, pero no imaginé que fuese a ser así de pronto», explica Saunders.

«Este pozo es algo más que un lugar donde yo iba a trabajar», explica Saunders, para quien el carbón corría como sangre por sus venas. Habla de Hatfield, donde trabajaba en turnos de doce horas y el mismo lugar al que acudía su abuelo en los años 50 y al que esperaba que fuesen alguno de sus hijos o sobrinos.

«No todos optamos por la mina, pero cuando bajé por primera vez ahí abajo, me sentí cómodo. En el colegio no era un buen estudiante, pero aquí encontré algo en lo que era bueno. Nos cuidábamos los unos a los otros, y si teníamos algún problema, lo hablábamos ahí abajo y cuando subías te sentías mucho mejor», puntualiza.

Historia de cine

Para muchos británicos, esta es una de las minas más conocidas, ya que fue protagonista de las grandes huelgas mineras de los años 1984 y 1985, y de películas como Tocando el viento (1997), una tragicomedia dirigida por Mark Herman, sobre la problemática social de un pueblo minero del norte de Inglaterra durante el gobierno de Margaret Thatcher.

Durante las últimas décadas, las minas de carbón inglesas han estado luchando contra la competencia feroz de las importaciones de carbón procedentes de mercados más baratos, como Colombia, Rusia y Estados Unidos, unido a la caída de la demanda interna y a las políticas del Gobierno para potenciar el gas natural, como combustible más barato y limpio para la generación de energía.

Ahora, la ministra de Negocios conservadora, Anna Soubry, recalca que desde el Gobierno han ayudado al plan de cierre aportando 20 millones de libras (unos 29 millones de euros) y lamenta que Hatfield no hubiese asegurado más contratos al mismo precio que antes para el último mes. Curiosamente, el antiguo líder laborista, Ed Miliband, es diputado por la región de Hatfield, por lo que lamentó el cierre de la mina después de casi 100 años de historia.

Desde el sindicato, Mike MacDonald, denunció la subida de impuestos sobre el carbón y lamentó que mientras otros países europeos habían hecho un plan de transición para el cierre de sus minas, Reino Unido decidió «acelerar los cierres para que todas las minas profundas cierren este años».

Atrás quedan años en los que el país contaba con unos 150.000 mineros trabajando en 170 pozos y en los que George Orwell escribía de una civilización que usaba máquinas que dependían directa o indirectamente del carbón.