«¿Por qué están comprando comida, para almacenarla? Esto es una locura»

leticia álvarez ATENAS / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

ALKIS KONSTANTINIDIS | reuters

Los griegos se lanzan a cajeros y surtidores de gasolina por temor al desabastecimiento

29 jun 2015 . Actualizado a las 07:49 h.

«¿Por qué compran comida, para almacenarla en casa? No es justo, esto es una locura. Están secuestrando al pueblo heleno», denunciaba ayer Manolis a las puertas de un cajero griego. Él, como otro medio centenar de personas que estaban a la cola del mismo banco, quería sacar dinero en efectivo «por lo que pueda pasar», pero veía muy lejos enfrentarse a un problema de desabastecimiento de productos. Claro que todavía no se había conocido que habrá control de capitales, el anuncio que hizo Tsipras durante la tarde de ayer.

Sin llegar al pánico, los ciudadanos griegos intentaron este fin de semana estar preparados para ese cierre de bancos que se hará efectivo desde hoy. Gasolineras y comercios vieron durante estos días cómo sus ventas aumentaban. Pero a pesar de que el suministro está garantizado y todos los entrevistados decían que no iba a haber desabastecimiento, lo cierto es que la cuenta atrás para el referendo ha empezado y el impago al FMI podría llegar el día 30.

Por eso hay una sensación general de prevención, aunque algunos se mostraban algo optimistas: «No habrá grandes problemas, el pueblo griego estará unido», explicaba María mientras llenaba el depósito de su coche. Y otro ciudadano esperaba su turno con paciencia: «He venido para llenar el depósito y tener lo justo para una semana. Tengo miedo por mí y por mi familia, pero hay esperanza, todavía podemos seguir en la eurozona. Votaremos por el futuro de nuestro país», remataba.

A las puertas de una gasolinera, cerrada temporalmente, un camión cisterna volvía a recargar de combustible los surtidores. Adria, uno de los trabajadores, explicaba que las ventas se han disparado: «Ayer [por el sábado] facturamos el triple, pero no hay problema, tenemos los medios suficientes».

Turistas que se van

De momento, las pensiones y los sueldos se han pagado con normalidad, pero los rumores y las noticias que recorren el país heleno dificultan todavía más la complicada situación que vive Grecia. «Propaganda, propaganda, es todo propaganda», gritaba un viandante respondiendo a un turista australiano que explicaba que piensa marcharse: «Iremos a Malta, nuestras vacaciones duran un mes, no podemos estar pendientes todos los días por si nos quedamos sin efectivo», apostillaba Mark.

«Todo el mundo está muy triste, deprimido», apuntaban varios ciudadanos en la playa del sector pudiente de Glyfada, a una media hora de Atenas, según la agencia Afp. Andreas Nikolopoulos, de 40 años, explicaba que todo su dinero lo tiene en casa: «Yo tengo familia en Australia y Canadá, y tengo una propuesta de empleo en Múnich, pero mis vecinos, mis amigos, mi familia, han caído en la trampa».