Francia revive el horror de «Charlie Hebdo»

Un salafista causa la primera decapitación en Europa e intenta volar una empresa química


burdeos / e. la voz

Francia volvió a vivir ayer otra trágica jornada de violencia yihadista, con un atentado perpetrado por un lobo solitario contra una fábrica de productos químicos cerca de Lyon que se saldó con una víctima mortal, la primera persona decapitada en Francia en un ataque terrorista, y dos heridos. El ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, declaró la alerta máxima en la región de Ródano-Alpes por ataques terroristas, una situación recurrente desde los atentados contra Charlie Hebdo el pasado enero y que evidencia las enormes dificultades que tiene el país con el extremismo islamista.

François Hollande tuvo que volver de urgencia desde Bruselas para hacer frente a la enésima crisis terrorista en lo que va de año. Por la mañana, un hombre estrelló una camioneta contra la fábrica química norteamericana Air Products, en Saint-Quentin-Fallavier, cerca de Lyon, en el departamento de Isère, con la que solía acudir a la planta. El terrorista, identificado como Yasin Salhi y vecino de los alrededores de Lyon, secuestró y decapitó antes a su jefe, Hervé C., gerente de Colicom, la empresa de reparto en la que trabajaba desde marzo, y llevó su cadáver en el automóvil. Al llegar a la fábrica, colgó su cabeza en la valla de acceso a la factoría, junto a dos banderas con inscripciones en árabe. El cuerpo apareció a unos metros, y no lejos, un cuchillo.

La macabra puesta en escena de la primera decapitación registrada en Francia en un ataque terrorista remite al método empleado en Siria e Irak por el Estado Islámico. Tras esto, el asaltante abrió bombonas de gas, probablemente con la intención de hacer saltar la fábrica por los aires, pero provocó una explosión de poca intensidad, que hirió a dos personas.

La planta química está clasificada de «riesgo bajo», ya que si bien tiene explosivos de carácter industrial, la cantidad de materiales peligrosos es muy limitado. Aún así, el Gobierno reforzó las medidas de seguridad en este tipo de plantas, y la empresa lo hizo en sus factorías en todo el mundo.

Lobo solitario y un director chií

Según Bernard Cazeneuve, el principal sospechoso del atentado, Yasin Salhi, había sido investigado en el 2006 por su pertenencia al salafismo, una rama del islam suní especialmente radical originaria de Arabia Saudí. Sin embargo, la investigación al terrorista, que fue detenido después del ataque tras ser reducido por un bombero mientras gritaba «Alá es grande», fue cerrada en el 2008 por falta de pruebas. Salhi, de 35 años, podría haber contado con la ayuda de su esposa y hermana, que fueron detenidas, y de un tercer individuo, también arrestado, que se habría encargado de evaluar el objetivo del ataque. La explicación de por qué atentar contra Air Product podría ser que está dirigida desde julio del 2014 por un industrial iraní chií, Seifi Ghasemi, aunque ciudadano de Estados Unidos. Además, el grupo industrial firmó en abril un importante contrato con la petroquímica Saudi Aramco.

Aunque Hollande confirmó tras reunir de urgencia un gabinete de crisis que el acto es «de naturaleza terrorista», todo apunta a la figura del lobo solitario. Aún así, el Gobierno decretó la alerta máxima en la región durante tres días. Hollande aseguró que se iba a contar con todos los medios disponibles para devolver la tranquilidad a la zona. Por su parte, el primer ministro, Manuel Valls, acortó su viaje a Latinoamérica para regresar a Francia, y las principales organizaciones musulmanas condenaron el atentado e hicieron un llamamiento a «la vigilancia, la unidad y la solidaridad».

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