Estado de «shock» en Alemania

«Es la imagen del horror», asegura el ministro de Exteriores germano después de inspeccionar la zona del accidente junto a su compañero responsable de Transportes


CORRESPONSAL / BERLÍN

Alemania es un país conmocionado, en el que la política pasó a un segundo plano. Ni siquiera el primer ministro griego Alexis Tsipras, la estrella del lunes en Berlín, logró convocar atención alguna ayer. Eso sí, ya de regreso en Atenas telefoneó a la canciller para comunicarle sus condolencias por el accidente aéreo. La jornada fue calificada por Angela Merkel día de «shock que nos ha llenado de consternación y profundo dolor, en Alemania, Francia y España».

Merkel y su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, suspendieron sus agendas. En el Ministerio de Exteriores se creó un equipo de crisis para canalizar toda la información. Steinmeier y el responsable de Transportes, Alexander Dobrindt, viajaron al sur de Francia. Sobrevolaron el área de los Alpes en la que se estrelló el avión. «El lugar muestra la imagen del horror», manifestó un impresionado Steinmeier.

La canciller tiene planeado trasladarse hoy al lugar de la tragedia, acompañada de Hannelore Kraft, la primera ministra de Renania del Norte-Westfalia, el land más poblado de Alemania, a cuya capital nunca llegó la aeronave siniestrada de Germanwings.

El siniestro puso a prueba a un país que practica la transparencia, en «no especular con las causas del accidente», en palabras de Merkel, algo propio de la cautela alemana. Una mandataria que probablemente no daba crédito a que el peor accidente de un avión comercial ocurrido en Europa durante décadas le haya tocado precisamente a una aerolínea germana, filial de Lufthansa, considerada una de las más seguras del mundo.

El presidente Gauck regresa

El presidente federal, Joachim Gauck, considerado la conciencia de la nación, suspendió su viaje oficial a Sudamérica, y desde Uruguay, donde le despertó la noticia de la tragedia, emprendió su regreso a Berlín.

«Estoy a kilómetros de distancia, pero muy cerca de ustedes en mis sentimientos y mi pesar», dijo al enterarse de la peor catástrofe aérea de los últimos años en Europa. Exteriores abrió una línea de información al ciudadano para atender las llamadas de posibles afectados o familiares de las víctimas.

Ayer no había lugar para las diferencias políticas. Todos se mostraron de acuerdo en que no era momento para especular sobre las causas del accidente, sino para expresar sus condolencias a las víctimas y sus familiares y amigos. Gregor Gysi, el líder de La Izquierda, el principal partido de la oposición, pidió además «un esclarecimiento lo más rápido posible» para sacar consecuencias. Thomas Oppermann, presidente del grupo socialdemócrata, habló de un «trágico día para Alemania y España». Alexander Dobrindt, ministro de Transportes, calificó este 24 de marzo de «dramático en la historia de Alemania». Pero ninguno de ellos quiso hablar de nacionalidades, y sobre todo de posibles causas del siniestro.

Al aeropuerto de Düsseldorf, que recibió las primeras olas de inmigración a Alemania, en los años setenta, se acercaron grupos de españoles en busca de información, en un «ambiente sombrío y triste», explicó el cónsul español, Francisco Aguilera. Él mismo, junto a otros tres colaboradores del consulado, acudió «para ponerse a la disposición» de eventuales damnificados .

Ayer no había lugar para las diferencias políticas, solo para las víctimas

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