Catástrofe aérea en el corazón de Europa

Un Airbus que salió de Barcelona cae en los Alpes franceses con 150 personas a bordo

Así fue el accidente del vuelo 9525 Así fue el accidente del vuelo 9525

Redacción / La Voz

Una nueva tragedia aérea conmocionó al mundo. Un Airbus A320 de la compañía Germanwings, filial de bajo coste del grupo alemán Lufthansa, se estrelló ayer sobre las 11.20 horas por causas desconocidas cerca de la localidad francesa de Barcelonnette, en plenos Alpes de la Alta Provenza, con 144 viajeros y seis tripulantes a bordo, cuando realizaba la ruta entre el aeropuerto barcelonés de El Prat y el de Düsseldorf (Alemania). Entre los pasajeros del vuelo había dos bebés y 45 personas con apellido de origen español. Otras 67 serían de origen alemán, la mayoría turistas, aunque también había ciudadanos turcos, dos colombianos, dos australianos, dos marroquíes, dos ingleses, un belga, un holandés, un mexicano, un israelí y un kazajo, entre otros. En el avión viajaban 16 alumnos alemanes que, acompañados por dos profesores, tuvieron una semana de intercambio en un instituto de Llinars del Vallés. Tenían entre 15 y 16 años.

El accidente

Un descenso de 11.582 metros a 1.800 en solo ocho minutos. El avión cayó a gran velocidad durante ocho minutos antes de estrellarse contra una zona escarpada de los Alpes galos. El descenso fue vertiginoso: en solo ese margen temporal descendió desde los 11.582 metros en los que había situado en modo crucero a tan solo 1.800.

El avión despegó a las 10.01 horas, con media hora de retraso -la compañía no explicó las razones de la demora- y alcanzó su altura regular y la velocidad de crucero a las 10.45. Por causas aún por determinar, el avión abandonó la altura indicada un minuto después y comenzó el descenso a 650 km/h. Los controladores franceses comprobaron que el contacto con el Airbus se perdía a las 10.53 horas, a una altura de 1.800 metros, detalló en rueda de prensa el director ejecutivo de Germanwings, Thomas Winkelmann. El directivo de la compañía alemana, que sufrió ayer su primer accidente con víctimas, reveló que el avión había sido sometido a una revisión rutinaria el lunes, antes de partir desde Düsseldorf a Barcelona a las 6.48 horas en un vuelo comercial con 122 pasajeros.

Frente a informaciones confusas de los primeros momentos, las autoridades francesas de Aviación Civil descartaron que los pilotos hubieran lanzado una señal de socorro justo antes de precipitarse sobre la montaña. El comandante de la nave era un piloto «experimentado», que trabajó durante diez años para Germanwings y para la matriz Lufthansa, con unas 6.000 horas de vuelo en aparatos como el accidentado. El tiempo era apacible.

El accidente se produjo en la fase que los expertos consideran más segura: la etapa de crucero. El vocal técnico del sindicato de pilotos Sepla y experto en seguridad, Agustín Guzmán, se mostró sorprendido en declaraciones a Europa Press de que fuera precisamente en ese momento cuando inició la caída. «Algo le estaba pasando», dijo. Los expertos quitaron hierro a los 24 años de antigüedad del aparato. Ven más relevantes los criterios de seguridad y mantenimiento. El aparato acumulaba unas 58.300 horas de vuelo. La última revisión en profundidad fue en el verano del 2013. Ayer se especulaba con la posible despresurización de la cabina como causa del accidente.

La reacción

El Gobierno francés descartó supervivientes tras la primera inspección de la zona. Desde el primer momento, las autoridades francesas intuían que el accidente del vuelo 4U 9525 iba a ser el más grave en suelo francés desde 1981, cuando un avión yugoslavo se precipitó sobre la isla de Córcega dejando 180 muertos. El primer ministro francés, Manuel Valls, descartó ya desde su primera intervención pública que hubiera supervivientes. Un helicóptero que pudo aterrizar en la zona del accidente «constató desgraciadamente que solo hay víctimas mortales», dijo. «No se puede descartar ninguna hipótesis», añadió Manuel Valls. No obstante, el Gobierno de EE. UU., que ofreció ayuda a los países afectados, apuntó que, por ahora, «no hay indicios» de que haya nexos con el terrorismo. La compañía, en sus declaraciones públicas, utilizó en todo momento la palabra «accidente» para referirse a la caída del avión, pero en ningún momento especuló sobre las causas. El suceso obligó a cancelar totalmente las agendas del Gobierno español, francés y alemán. Los reyes suspendieron la visita oficial a Francia que ya estaban realizando. Todos estos ejecutivos constituyeron sus propios gabinetes de crisis, incluida la Generalitat de Cataluña. La ministra de Fomento, Ana Pastor, fue la primera que viajó al lugar del accidente, acompañada por el secretario de Estado de Infraestructuras, Julio Gómez Pomar, ambos con experiencia en otro accidente con gran número de víctimas: el del Alvia en Santiago. Rajoy llegará hoy a la zona, junto con el presidente catalán, Artur Mas. Allí coincidirá con los mandatarios de Francia y Alemania, François Hollande y Angela Merkel. En España se decretaron tres días de luto oficial.

El rescate

«El avión está desintegrado». Distintas fuentes de los servicios de rescate franceses aventuraban un proceso largo para trasladar los restos mortales a la morgue que se iba a instalar en la localidad de Seyne-Les-Alpes. «El avión está totalmente desintegrado», narraron los primeros testigos que sobrevolaron la zona. «Vimos un avión que estaba literalmente destruido. Los cuerpos están destrozados, no hay una pieza intacta de ala o fuselaje», dijo a Reuters en esa localidad Bruce Robin, fiscal de Marsella, después de sobrevolar la zona en helicóptero. Los equipos médicos empezaron ayer a tomar muestras biológicas de los familiares que se habían desplazado a los aeropuertos de Barcelona y Düsseldorf, con vistas a un proceso de identificación que se aventura largo y complejo. No se descarta que haya víctimas que no puedan ser identificadas. «Va a llevar días recuperar los restos», explicó un alto oficial de la Gendarmería. Las tareas de rescate se interrumpieron sobre las siete de la tarde.

La investigación

Un proceso complejo en el que intervendrán los tres países. La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó a la policía que recabe datos sobre el accidente. En el caso de que existieran hechos delictivos y si las autoridades francesas o alemanas no abren una investigación, la Fiscalía podría presentar una querella para que el accidente fuera investigado por uno de los seis jueces de instrucción de la Audiencia Nacional, competente por haber víctimas españolas. También la Fiscalía de Marsella inició su propia investigación. Los equipos de rescate localizaron a media tarde una de las dos cajas negras del Airbus, cruciales para conocer las causas del accidente. Técnicos del grupo aeronáutico europeo que construyó el aparato también se desplazaron al lugar del accidente, junto con dos expertos de la Comisión de Investigación de Accidentes de España. Técnicos alemanes también analizarán el siniestro.

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