Los israelíes dan la espalda a Netanyahu

Su rival laborista despega con su campaña centrada en los problemas económicos


Amán / corresponsal

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se ha puesto nervioso. Las encuestas del viernes -último día para emitir sondeos en Israel- sitúan al Likud por debajo de la alianza entre centristas y laboristas: «La izquierda y los medios internacionales conspiran para que [Tzipi] Livni y Buji [apodo de Isaac Herzog] sean elegidos», publicó en su página de Facebook, mientras el diario Haaretz recogía las declaraciones de un oficial del Likud que responsabilizaba a Netanyahu de haber hecho fracasar la campaña, al centrarla en la seguridad y no en los problemas económicos cotidianos de los israelíes.

«Cualquiera menos Bibi» parece ser el lema que ha imperado y ha llevado a la oposición a maniobrar, no solo con la unión del centroizquierda Campo Sionista, con Herzog a la cabeza, que con 25 escaños lidera las encuestas, sino con el acuerdo sin precedentes entre partidos árabes-israelíes para presentarse en una lista conjunta que se proyecta como la tercera fuerza, con 15 escaños. El dirigente que más años ha gobernado Israel desde su creación en 1948 podría decir adiós el martes. O no. Porque gobernar Israel es algo más que ganar votos.

Sin mayoría absoluta

Con la tradicional fragmentación del voto, la ley otorga al presidente decidir a qué miembro del Kneset concede 42 días para formar Gobierno. Y no necesariamente es el de la lista más votada, sino el que muestre más capacidad de formar una coalición para gobernar. Así, los resultados de las encuestas se analizan por bloques de conveniencia. El centroizquierda (Campo Sionista, Merezt y Hay futuro, de Yair Lapid, el otro ministro destituido, junto a Livni), consigue solo 41 asientos, lejos de los 61 de la mayoría absoluta.

El líder de la coalición de centro-laborismo denominada «Campo Sionista», Isaac Herzog.
El líder de la coalición de centro-laborismo denominada «Campo Sionista», Isaac Herzog.

A la derecha del Kneset, además de los 21 escaños del Likud, están los 11 asientos del nacionalista Hogar Judío, el ultraderechista Israel Nuestra Casa, del ministro de Exteriores, Avigdor Liberman, y Kulanu, que alcanzan en conjunto 48 asientos.

Ayman Odeh, candidato de la lista árabe unificada, respalda a un futuro Gobierno de Herzog, aunque no su integración en él. Los 19 diputados que dan las encuestas a los partidos ultraortodoxos tendrán mucho que decir en la creación del futuro Gobierno. Lo que dejan claro los sondeos es que los votantes le han dado la espalda a Netanyahu.

La discreción y el pedigrí político

Como su contrincante Netanyahu, Isaac Herzog, también tiene apodo, Buji, derivado de la palabra ?muñeco? en hebreo y francés que le pusieron su madre y su tía. Carece de carisma, pero desde su discreción como líder del Partido Laborista, este abogado de 54 años podría ser el próximo primer ministro de Israel. La coalición con Tzipi Livni le ha hecho despuntar. Desde que en el 2003 entró en el Kneset, ha sido ministro durante cinco ocasiones, y ahora podría seguir dando continuidad a su legado político. Es nieto del primer Gran Rabino de Israel, hijo de un destacado diplomático y el sexto presidente, Chaim Herzog, y sobrino de un ministro de Exteriores.

Su objetivo confiesa es reemplazar a Netanyahu. No le importa ceder poder a Livni, con quien asegura que se rotará en la jefatura. En su programa, centrado en la economía, está impulsar la agenda social y el fin de las desigualdades y, en seguridad, apuesta por el «diálogo con sus vecinos». A Mahmud Abás le mostró su apoyo a la solución de los dos Estados, y se ha propuesto recomponer las deterioradas relaciones con EE.UU. aunque no difiere en la oposición hacia el acuerdo nuclear iraní.

La política del desafío continuo

Bibi, como se conoce a Netanyahu, se convirtió en 1996 en el primer ministro más joven de Israel. En el 2009 llegó por segunda vez a la jefatura del Ejecutivo, que ocupa desde entonces. En definitiva ha sido protagonista de las dos últimas décadas políticas en Israel. Tanto simpatizantes como detractores se preguntan cómo sería el país sin él en el poder. La respuesta podría llegar a partir del martes porque los desafíos de Netanyahu han terminado por hastiar a sus oyentes, fuera y dentro de Israel.

Netanyahu
Netanyahu

Utilizó el discurso ante el Congreso de EE.UU. como inicio de campaña, con una alocución en la que desafió a Barack Obama por el acuerdo nuclear iraní. En casa también se ha afanado por hacer campaña con la seguridad, mientras olvidaba desgranar los problemas domésticos que preocupaban a su electorado.

Llegó a declarar que una victoria de la izquierda facilitaría la entrada del Estado Islámico en Israel. Sobre la cuestión palestina, nada tiene que ver con la posición conciliadora que abanderó en el 2009, y la solución de los dos Estados parece diluirse. Netanyahu ha sido el primer ministro que ordenó las dos últimas ofensivas en Gaza y ha fomentado los asentamientos.

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