¿La batalla definitiva?

Boko Haram jura lealtad al EI y el anuncio podría ser interpretado como una señal de inseguridad ante la ofensiva militar que se cierne sobre la organización yihadista


Últimamente, la influencia del Estado Islámico era muy visible en los vídeos del grupo yihadista Boko Haram: las mismas canciones machaconas, el mismo estilo de edición... Aunque el resultado fuese mucho más torpe. Incluso habían empezado a subtitular sus vídeos en árabe. Eso sí, con unas faltas de ortografía que habrán provocado vergüenza ajena a sus correligionarios en Siria e Irak.

Hasta ahora, sin embargo, Boko Haram solo había dado su apoyo al Estado Islámico, sin ponerse expresamente bajo su autoridad. En este sentido, el anuncio del sábado, en el que el líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, se decidía finalmente a jurar lealtad al lejano califa al-Bagdadi, no es inesperado pero puede ser significativo. Quizás haya que interpretarlo como una señal de inseguridad ante la ofensiva militar que se cierne sobre Boko Haram en estos momentos.

La operación no solo ha sorprendido a los yihadistas. Cuando, el mes pasado, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, anunció que retrasaba las elecciones para dar la «batalla definitiva» contra las milicias yihadistas de Boko Haram, sus palabras se tomaron como una excusa para evitarse una derrota electoral cantada.

El ejército nigeriano, lastrado por la ineficacia y la corrupción, ha sido hasta el momento incapaz de poner fin a la amenaza que suponen los yihadistas, y el Gobierno de Jonathan ha mostrado un desinterés desconcertante por lo que ocurre en el norte del país. Sin embargo, esta vez parece que sí estamos ante una verdadera ofensiva. Finalmente, Nigeria parece que se ha puesto de acuerdo con sus vecinos, Níger, Chad y Camerún, y, con la cooperación de la Unión Africana, los cuatro han orquestado un ataque coordinado sobre Boko Haram que, si son ciertas las informaciones oficiales, progresa en varias direcciones simultáneamente.

Presión de los países vecinos

Son esos países vecinos los que han tenido que presionar a Nigeria para que tome cartas en el asunto. Níger y Camerún, sobre todo, llevaban tiempo alarmados por las incursiones cada vez más profundas de Boko Haram dentro de sus fronteras. El año pasado los yihadistas llegaron a secuestrar incluso a la esposa del vicepresidente del gobierno camerunés, que se encontraba de visita en la región limítrofe con Nigeria.

Otra cosa es que la ofensiva tenga éxito. El número de soldados implicados en ella -se ha hablado de unos 8.000- parece francamente insuficiente. De momento, Boko Haram, que controla un territorio de más de 50.000 kilómetros cuadrados -casi el doble de la extensión de Galicia-, ha comenzado a replegarse para concentrar sus fuerzas en torno a Gwoza, donde cuenta con la protección del bosque de Sambisa.

Esta vez no tienen la posibilidad de buscar santuario al otro lado de la frontera en Níger o en Chad, lo que quiere decir que podría darse la batalla definitiva de la que hablaba el presidente de Nigeria. No sería mala cosa. Siempre y cuando la gane, claro está..

análisis boko haram jura lealtad al estado islámico

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