Supermario tiene otra vez la palabra

La pelota está en el tejado de los griegos. Si solicitan la prórroga, habrá otro Eurogrupo


redacción / la voz

Segundo Eurogrupo y segundo portazo en las narices a Grecia. El último, más rápido y sonoro, incluso, que el primero. Apenas una hora tardaron los ministros de Economía y Finanzas del euro en despachar, con cajas destempladas, a su -incómodo y respondón- colega heleno. No sin antes haber calentado el ambiente con declaraciones subidas de tono -bravuconadas que dirán algunos- procedentes de uno y otro bando.

¿Qué pasó?

Lo mismo que antes. Que Grecia se niega a pasar por el aro de una prórroga -seis meses- del actual rescate, que el resto de sus socios consideran condición sine qua non para sentarse de nuevo a negociar.

¿Cuál es el plan?

La pelota está en el tejado de los griegos. Si solicitan la prórroga, habrá otro Eurogrupo. El viernes. Si -como dicen que van a hacer- no la piden, no habrá reunión. Las negociaciones se habrán roto. Aunque, la cosa tiene su truco. El rescate no expira hasta el 28.

De lo que se trata, pues, es de acorralar a Tsipras y a los suyos. Y de eso sabe bastante el BCE. Tiene la institución que pilota Draghi otro as en la manga. Y podría emplearlo hoy mismo. Se reúne el consejo para decidir sobre el acceso de los bancos griegos a la línea de liquidez de emergencia (la famosa ELA, de sus siglas en inglés). Ese grifo tiene un chorro de 65.000 millones de euros. Y, dicen los analistas, que la fuga de depósitos está siendo tal que está prácticamente seco. A la vista de lo enquistado de las negociaciones, los griegos están vaciando sus cuentas a un ritmo endiablado, de entre 300 y 500 millones diarios, según distintas estimaciones.

Si el BCE decide cegar también esa vía, Grecia estará muerta. Y es que, el problema no es tanto que el Gobierno heleno se quede sin dinero con el que atender su compromisos, que también. Eso -mal que bien- se puede ir parcheando. Lo realmente grave es que sus bancos se queden sin liquidez. Entonces el pánico bancario estará servido. Y, el corralito, claro, también.

Pero no creen los expertos que vaya Draghi a echar más leña al fuego mientras quede alguna esperanza de acuerdo.

¿Y si no hay acuerdo?

La bancarrota de Grecia sería solo cuestión de tiempo. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto tiempo aguantaría el país de pie sin el dinero de sus socios. En marzo tiene que pagar 1.500 millones al FMI y otros 1.500 en junio. Al mes siguiente vencen bonos que el BCE tiene en su poder por valor de 3.500 millones; y en agosto, otros 3.200. A lo que habría que añadir todas las letras del Tesoro en manos de los bancos griegos que estos ya no pueden apilar en la ventanilla del BCE. A no ser que logre que otros (Rusia o China) le presten dinero, no tardaría en doblar la rodilla. Tan pronto como el mes que viene, dicen en el Deutsche Bank.

¿Qué esperan los analistas?

Siguen apostando por el acuerdo. Las bravuconadas, dicen, dejarán paso al sentido común, que cristalizará, dicen en un pacto, malo para todos y bueno en general.

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