Obama da un año al Congreso para que ponga fin al embargo a Cuba

En su discurso sobre el estado de la Unión, el presidente estadounidense asegura que «la sombra de la crisis ha pasado» y dice que el país ha salido fortalecido


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha pedido este martes al Congreso estadounidense que inicie el camino para poner fin al embargo a Cuba, durante su discurso sobre el Estado de la Unión, en el marco de las negociaciones que se iniciarán este miércoles en La Habana con el objetivo de normalizar las relaciones bilaterales entre ambos países tras más de medio siglo de enfrentamiento.

«En Cuba, estamos poniendo fin a una política que debería haber terminado hace tiempo. Cuando uno hace algo que no funciona durante 50 años es hora de probar algo nuevo», ha señalado el mandatario estadounidense, que ha insistido en que busca acabar con «un legado de falta de confianza en el hemisferio».

Obama ha explicado que este cambio de política respecto a Cuba «desmorona una excusa ficticia para imponer restricciones en Cuba, defiende los valores democráticos y extiende una mano de amistad al pueblo cubano». Asimismo, ha aludido a unas palabras del Papa Francisco en las que afirmó que la diplomacia es un trabajo de «pequeños pasos».

Entre esos «pequeños pasos», el presidente ha querido celebrar la liberación por parte del Gobierno cubano del contratista estadounidense Alan Gross, que ha sido invitado por la Casa Blanca a asistir a este acto. «Bienvenido a casa, Alan», ha dicho Obama ante un Congreso que, por primera vez durante su mandato, cuenta con mayoría republicana en ambas Cámaras.

Defensa de la clase media

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha centrado su discurso sobre el estado de la Unión, ante ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, en la defensa de la clase media y las medidas económicas contra la desigualdad, tras asegurar que «la sombra de la crisis ha pasado» y que el país ha salido fortalecido, con una economía que «crece y genera empleos al ritmo más rápido desde 1999».

«¿Aceptaremos una economía donde sólo a unos pocos les va muy bien? ¿O vamos a comprometernos a una economía que genere mayores ingresos y oportunidades para todos los que hacen el esfuerzo?», ha señalado el presidente, que ha puesto a una familia de Minneapolis que sufrió los golpes más duros de la crisis como ejemplo ante los legisladores de «fuerza» y «unidad» para superar los momentos difíciles. «Esa es nuestra historia», ha apostillado. En este sentido, Obama ha insistido en que Estados Unidos ha salido la recesión «con más libertad para escribir su propio futuro que cualquier otra nación en la Tierra» y, por ello, ha apostado por presentar medidas que tengan como objetivo «proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia justa». Así, ha avanzado que en dos semanas mandara al Congreso «un presupuesto lleno de ideas prácticas, no partidistas».

Entre ellos, destacaría la disminución de los impuestos a la clase media para impedir que solo unos cuantos se beneficien del sistema tributario del país. Una reforma fiscal que ya ha planteado previamente con la que pretende aliviar a las familias de clase de media e incrementar la carga impositiva a las rentas más altas. «Eso es lo que significa la economía de la clase media: la idea de que este país va mejor cuando todos tienen una oportunidad justa, todos ponen de su parte y todos siguen las mismas reglas. No solo queremos que todos compartan el éxito de Estados Unidos, queremos que todos contribuyan a nuestro éxito», ha señalado el presidente en su esperado discurso.

Aumento de los sueldos

Otras medidas que contempla el mandatario estadounidense, para las que espera contar con el apoyo del Congreso -de mayoría republicana en ambas cámaras-, son el aumento del salario mínimo y la aprobación de una ley que garantice que la mujer reciba el mismo salario que el hombre cuando hace el mismo trabajo. «Si realmente creen que ustedes serían capaces de trabajar a tiempo completo y mantener una familia con un sueldo anual inferior a 15.000 dólares, inténtenlo. Si no, voten para darles a millones de las personas más trabajadoras en Estados Unidos un aumento», ha dicho Obama a los legisladores reunidos este martes en Washington.

«Confiamos en que al contar con regulaciones prudentes podríamos prevenir otra crisis, proteger a las familias de la ruina y fomentar la competencia justa», ha añadido el presidente, que ha advertido de que vetará aquellos proyectos de ley que «pongan en riesgo la economía del país con cierres de la administración del gobierno o confrontaciones fiscales». «No podemos arriesgar la seguridad de las familias al quitarles el seguro de salud, ni deshacer las nuevas reglas en Wall Street, ni volver a las mismas luchas del pasado sobre inmigración cuando lo que tenemos que hacer es arreglar el sistema. Y si llega a mi despacho un proyecto de ley que pretenda hacer cualquiera de estas cosas, lo vetaré», ha aseverado.

Internet libre y abierto

Por otra parte, ha manifestado su intención de proteger un Internet «libre y abierto», ampliar su alcance a todas las aulas y a todas las comunidades, y «ayudar a los especialistas a construir redes más rápidas, para que la próxima generación de innovadores y emprendedores digitales tengan la plataforma para seguir transformando el mundo». Asimismo, ha señalado que «las empresas del siglo XXI necesitan una infraestructura del siglo XXI» y ha reclamado un «plan de infraestructuras bipartidista» que sea «más ambicioso que un simple oleoducto», ha agregado, en referencia al proyecto de ley para la construcción del controvertido oleoducto Keystone XL, que transportaría hasta 830.000 barriles de petróleo por día entre Canadá y la costa del Golfo de México -que cuenta con el apoyo de los republicanos y el recelo de la Casa Blanca, que podría vetarlo-.

En cualquier caso, pese a las diferencias existentes entre demócratas y republicanos, Obama ha abogado por «una política mejor» y por un debate en el que se hable «de temas importantes, de valores y de hechos, en vez de crear falsas controversias». «Eso no requiere que los demócratas abandonen su programa político ni que los republicanos tengan que aceptar mi programa con los brazos abiertos», ha apuntado.

Por último, dentro de esta «política mejor» a la que aspira Obama, ha instado a buscar puntos de encuentro en los grandes temas de conflicto. Así, ha reclamado una ley de inmigración que no separe a una madre trabajadora de su hijo; avances en el derecho al voto que «se le está negando a demasiadas personas»; o sensibilidad en torno las polémicas raciales tras los hechos ocurridos en Ferguson y Nueva York. «Podemos entender a un padre que tiene miedo de que su hijo no pueda caminar hasta su propia casa sin ser acosado. (...) Podemos entender a la mujer que no puede descansar tranquila hasta que el oficial de policía con el que se casó no cruza la puerta de su hogar al final de su turno», ha sentenciado el mandatario.

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