El preso, que había solicitado la muerte asistida por «daños psicológicos incurables», será trasladado a un centro psiquiátrico de Gante
06 ene 2015 . Actualizado a las 17:33 h.Frank Van Den Bleeken, en prisión desde hace casi 30 años por varios delitos de violación y abuso sexual, no se someterá finalmente a la eutanasia el próximo 11 de enero en la cárcel de la ciudad occidental belga de Brujas por decisión de sus médicos, ha informado este martes el Gobierno federal. El hombre, de 51 años, se había dirigido a la Justicia para obtener la autorización para la muerte asistida, una petición que evolucionó favorablemente a su favor con un acuerdo con el Ministerio de Justicia. Tras este procedimiento judicial, calificado entonces de «inédito» por la prensa belga, al menos otros 15 presos siguieron su ejemplo y solicitaron la eutanasia. Finalmente, Van Den Bleeken será transferido a un centro psiquiátrico en Gante.
Pese a haber obtenido el pasado septiembre la autorización correspondiente, los médicos que le trataban han parado el proceso, ha indicado el ministro de Justicia, Koen Geens, quien no quiso revelar el motivo de la decisión de los doctores, por el «secreto profesional» de los mismos.
Van Den Bleeken ha sido tratado desde hace varios años por psiquiatras que coinciden en afirmar que está enfermo psíquicamente y sufre gravemente en prisión. El recluso es igualmente consciente de que, sin una terapia adaptada a sus necesidades, continuará siendo un riesgo para la sociedad, han indicado los medios locales belgas.
El caso ha suscitado numerosos debates sobre la incapacidad de Bélgica de proporcionar los cuidados adecuados a este tipo de presos. El ministro de Justicia ha explicado que el objetivo del internamiento de Van Den Bleeken en el centro psiquiátrico de Gante es que se observe allí al preso para desarrollar una terapia adaptada a sus necesidades y que, dentro de este marco, existen también contactos con la Secretaría de Estado de Justicia de Holanda. También ha anunciado que presentará dentro de seis semanas un plan para desarrollar en Bélgica «capacidades concretas de acogida» de este tipo de enfermos, en conformidad con los criterios actuales de seguimiento de condenados.