La corrupción salpica a toda la UE

Cristina Porteiro
cristina porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

La Comisión Europea cifra en 120.000 millones las pérdidas anuales que causa

30 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

En Grecia lo llaman «fekelaki», en Rumanía «spaga» y en España lo conocemos como soborno. Es una de las prácticas corruptas más extendidas por el sur y el este de Europa, regiones donde la crisis ha hecho florecer un número ingente de escándalos. Alcanza a todas las capas de la sociedad. En algunos casos llega a convertirse en parte esencial del engranaje del Estado, una pieza más en su funcionamiento. Sin embargo, no es un fenómeno exclusivo de estas latitudes: «La corrupción varía en su naturaleza y alcance de un país a otro pero afecta a todos los Estados miembro», es la demoledora conclusión a la que llega la Comisión en su último informe sobre corrupción. La institución cifra en 120.000 millones de euros las pérdidas anuales para la economía de la UE a causa de las corruptelas.

En España y Portugal parte de la clase empresarial y política teje redes clientelares para influir y amañar contratos públicos en sectores como la construcción y los servicios de gestión de residuos, los más expuestos. El dinero negro corre a raudales y acaba en cajas B de partidos o en cuentas particulares en paraísos fiscales. No es solo una percepción del ciudadano. Los datos que maneja Bruselas así lo confirman. El caso Bárcenas y la trama Gürtel son los escándalos más paradigmáticos. En Portugal todavía se recuperan de la impresión que causó ver a su ex primer ministro, José Sócrates, en la cárcel por corrupción y fraude fiscal.

Italia sabe que sus problemas tienen raíces más profundas. Las mafias siguen enquistadas en el Gobierno y las administraciones públicas. Las dimisiones y detenciones de alcaldes por malversación de fondos públicos, corrupción y colaboración con bandas criminales están a la orden del día. Aunque no cabe duda de que si hay que poner rostro a la corrupción italiana, es el del ex primer ministro, Silvio Berlusconi, quien podría ser investigado de nuevo por presunta asociación mafiosa.